El cineasta estrena este miércoles su ópera prima, en la que ofrece una historia “con fútbol, asado, pileta, guitarras, humor, emoción y unos cuantos tiros”.
“Esta película no pretende plasmar ninguna realidad. Su imagen devuelve nuestro amor por los géneros cinematográficos y varios de sus autores y, a su vez, hay una mirada personal del mundo, pero ese discurso se encuentra en una segunda capa, más subterránea”, expresó Schmidt en una entrevista con Télam.
La trama narra la historia de una banda de ladrones que luego de asaltar una financiera deciden huir a Polvareda, un pueblo perdido vinculado a su pasado, donde deberán permanecer hasta conseguir pasaportes falsos para salir del país con el botín.
Durante su estadía en el lugar, la nostalgia y los recuerdos del pasado se apoderan de los protagonistas, mientras el comisario del pueblo comienza a seguir de cerca sus pasos.
El realizador y crítico de cine, que presentó en el 2014 el documental “Los Monstruos”, su segunda película, propone en esta cinta un recorrido por distintos géneros, con una buena factura técnica.
“La idea fue trasladar convenciones de varios géneros como el polar francés, el western y las tríadas y yakuzas orientales a nuestra cultura y para eso elegimos una geografía bien típica como es el campo argentino y sus pueblos chicos”, afirmó el cineasta.
“Jugamos a imaginar qué pasaría si un grupo de personajes que parecen sacados de una de Jean Pierre Mellville o Johnnie To se comen un asado, juegan al fútbol o se bañan en un tanque australiano”, agregó.
En cuanto a la elección de que la historia transcurra en el marco de un paisaje rural y el peso narrativo de esta decisión, Schmidt explicó que fue, en primer lugar, por la transposición de géneros y las grandes posibilidades que esta operación permite.
“La idea era que el paisaje se erija como un espacio mítico, de héroes y antihéroes, de cuchilleros y pistoleros y que también sirva como conflicto entre los personajes y su entorno, ya que son un grupo de delincuentes acostumbrados al vértigo de la ciudad los que se ven obligados a pasar unos días de campo, entre siestas y llanuras”, dijo.
“Ese pueblo chico está ahí para que estos personajes cumplan un destino acorde a la dimensión de sus figuras”, destacó Schmidt, quien a su vez aclaró que en esta historia no hay mensaje, grandes discursos o reflexiones directas y explícitas, sino, “como en el buen cine de género, trabajo desde lo simbólico”.
Respecto a su elección de apostar por una película de género, el realizador expresó que “es el cine que me apasiona y en el que creo. Hay un gesto político en trabajar con los géneros, ya que son formas populares y las que mejor comunican al espectador”.
“Hacer cine de género en Argentina es muy difícil, es un terreno donde todo se dirime a través de acciones y filmarlas cuesta más dinero y esfuerzo. Por eso es que muchos prefieren hacer películas más contemplativas y viajar a los festivales de Berlín o de San Sebastián”, opinó.
“Entiendo que es lo más conveniente para un sistema de producción que se financia mayoritariamente con fondos estatales e incentivos europeos y no con la taquilla del público, pero por suerte, y pasando a la situación actual, creo que el género está creciendo en nuestro país. Este año el Incaa lanza su primer concurso de fomento para este tipo de cine y esta es una gran noticia”, concluyó el director.
“Polvareda” cuenta con un elenco conformado por Enrique Papatino, Cutuli, Horacio Camadulle Luna, Leandro Coccaro, José Manuel Espeche, Jorge Booth, Marcelo Sanchez, Pedro Jerez y Noelia Antunez y se proyectará todos los miércoles, a las 20, en la sala González Tuñon del Centro Cultural de la Cooperación (avenida Corrientes 1543) de la Ciudad de Buenos Aires.
Fuente: Telam






