El PRI consiguió mantener su lugar de primera fuerza en la Cámara baja, que controlará con el aporte de aliados, y ganar al menos 5 de las nueve gobernaciones en disputa.
En comicios con una alta abstención, Peña Nieto logró una victoria clave en momentos en que su popularidad tambaleaba y enfrentaba la peor crisis política y social desde que asumió su mandato, el 1 de diciembre del 2013, tras la desaparición de 43 estudiantes el 26 de septiembre pasado en el estado sureño de Guerrero.
En la compulsa, en la que se renovaron 500 diputados federales, nueve gobernadores, alcaldes y diputados locales, un candidato independiente dio la sorpresa al ganar la gobernación en el próspero estado Nuevo León, de acuerdo con resultados parciales y conteos rápidos.
El gobierno salió rápidamente a capitalizar la victoria, y a las palabras de anoche de Peña Nieto en el sentido de que trabajará con los elegidos «sin distinción partidista» y mantendrá «una política de acercamiento y diálogo», se sumó hoy el vocero presidencial, Eduardo Sánchez, quien evaluó que “el mensaje” de los comicios es el de “continuar trabajando en este proyecto y también de hacerlo de la mano con las otras fuerzas políticas».
El PRI consiguió mantener su lugar de primera fuerza en la Cámara baja, que controlará con el aporte de aliados, y ganar al menos 5 de las nueve gobernaciones en disputa Unos 83,5 millones de mexicanos estaban convocados a elegir diputados federales, nueve gobernadores, 871 alcaldes, 16 jefes distritales en Ciudad de México y 600 diputados locales, pero finalmente acudieron a las urnas menos de la mitad: entre 47 y 48 por ciento.
El PRI, con sus socios del Partido Verde y Nueva Alianza, obtuvo la mayoría en Diputados, según los resultados de casi el total de las mesas. La coalición obtendría entre 246 y 263 bancas de las 500 con que cuenta el órgano legislativo, pero la cifra «mágica» sería 251, aún sin confirmar.
El PRI se habría adjudicado entre 196 y 203 escaños, el Partido Verde entre 41 y 48 y el Partido Nueva Alianza entre 9 y 12.
El PAN seguiría siendo segunda fuerza, con entre 105 y 116 diputados, en tanto el centroizquierdista Partido de la Revolución Democrática (PRD) sufrió la peor debacle de su historia, porque su representación en la Cámara Baja pasó de 99 a apenas 60 asientos, una pérdida del 40 por ciento.
La derrota del PRD se debe en gran parte al surgimiento del partido Morena, del dos veces candidato presidencial Andrés Manuel López Obrador, que podría obtener de 34 a 40 escaños y convertirse en un serio rival para el PRD en la capital.
La jornada positiva para el PRI se completó con la victoria en al menos cinco de las 9 gobernaciones en disputa (Sonora, Colima, Campeche, San Luis Potosí y Guerrero), aunque en algunas con estrecho margen.
La más llamativa de esas victorias parece la de Guerrero, donde desaparecieron los 43 estudiantes, gobernado hasta ahora por el PRD, justamente la mayor mancha de la gestión de Peña Nieto.
El PAN, en tanto, perdió Sonora pero se mantuvo en Baja California Sur, mientras que el PRD ganó Michoacán.
La gran sorpresa la dio en Nuevo León el independiente Jaime Heliodoro Rodríguez, alias El Bronco, como candidato sin partido, respaldado por buena parte del empresariado del estado más rico del país.
Dos fuerzas perderán casi seguramente su registro por no obtener el mínimo 3 por cienbto que exige la ley: el Partido del Trabajo (izquierda) y el Partido Humanista (derecha).
Los comicios estuvieron marcados por incidentes por parte de maestros contrarios a una reforma educativa en estados como Oaxaca, Guerrero y Chiapas, con unos 90 detenidos, pero se desarrollaron en calma en el resto de México.
En Oaxaca fue asesinado a balazos frente al palacio municipal de Santa María Chimalapa su ex alcalde José Alfredo Jiménez, informó la Procuraduría General de Justicia del estado, que aseguró que estaba investigando el caso.
En Guerrero, en el municipio de Tixtla, los compañeros de los 43 estudiantes desaparecidos en septiembre marcharon contra las elecciones y hubo quema de material electoral. Un grupo de encapuchados, acompañados por el portavoz de las familias de los desaparecidos, Felipe de la Cruz, hizo una hoguera en la calle con material electoral y mamparas de algunos centros de votación.
Ya ganador, el presidente Peña Nieto destacó que los mexicanos dieron un mandato contra «la violencia y la intolerancia» al salir a votar. “Hubo quienes intentaron afectar estas elecciones. En los días previos, incluso realizaron actos violentos, buscando desanimar a la población», afirmó el presidente.
El vocero gubernamental Sánchez, en tanto, destacó que el triunfo “compromete todavía más” al Ejecutivo.
Fuente: Télam







