«En los anteriores gobiernos no confiaba, pero confío en Tsipras y creo que buscará un acuerdo con Europa y no traicionara su palabra ni los principios que votó el pueblo griego al decir ‘No’ en el referéndum que rechazó ajuste a cambio de ayuda financiera», dijo a Télam Vassilia, una joven ateniense de 22 años que está desempleada.
Vassilia terminó sus estudios universitarios -en Economía- y en los últimos meses estuvo buscando trabajo: «Encontrar un empleo aquí, ahora mismo, es muy, muy difícil. No hay y los salarios son muy bajos, pero no pierdo las esperanzas», sostuvo.
«Espero que la situación mejore, ya son seis años de crisis y hemos caído muy abajo, ahora sólo nos podemos levantar», remarcó la joven.
Hoy se cumple el noveno día de corralito en Grecia y las miradas se dirigen hacia Bruselas, donde se celebra una reunión urgente de socios de la Eurozona para resolver la situación creada tras el rotundo «No» de los griegos en el referéndum sobre el acuerdo propuesto por los acreedores europeos e internacionales que exigía más ajustes.
Giannis Rocco tiene 32 años y trabaja como promotor de un centro de estética del centro de Atenas por un salario mísero. Él también es optimista y espera que Tsipras traiga buenas noticias de la crucial cita europea.
«Quiero que nos quedemos en el euro y tengo toda mi confianza depositada en el primer ministro. Aunque sé que será muy difícil y que aún corremos muchos riesgos», subrayó en declaraciones a esta enviada.
El primer ministro de izquierda pretende negociar un acuerdo que alivie la deuda griega y dé cierto margen al país -que rechaza implementar nuevas políticas de ajuste- para que deje de respirar artificialmente con ayuda financiera y pueda implementar un plan de crecimiento con el foco puesto en la recuperación del empleo.
Grecia es el país con peores cifras de desempleo de toda la Unión Europea, con una tasa de 25,7% en enero, según datos del Eurostat -la estadística oficial europea- y entre los jóvenes (menores de 25 años) el flagelo afecta a casi el 60%.
La juventud griega, que debería ser el motor del país, es la que ha padecido con mayor profundidad los efectos devastadores de la crisis en el mundo laboral: tienen trabajos precarios, están pluriempleados y muchos jóvenes profesionales se ven empujados a emigrar a otros países en busca de mejores condiciones.
«No me quiero ir de Grecia, es mi país, trabajo desde los 15 años y quiero tener el derecho a una vida digna, nada más», remarcó Giannis.
Tampoco Vassilia quiere emigrar: «Me gustaría en algún momento irme a hacer un Máster a otro país europeo, pero mi sueño es vivir en Grecia».
Su novio, Panagiots, es propietario de dos bares en Atenas y apuesta fuerte por su país y por el gobierno de Syriza.
«Definitivamente creo que logran algo, tienen un plan, a diferencia de los políticos anteriores», subrayó.
Mientras Europa sigue amenazando con un «Grexit» (salida de Grecia del euro) pese a que asegura que nadie lo quiere y «debe evitarse», hay jóvenes y no tan jóvenes que no tienen miedo y aseguran que, en la actual situación, si hay que elegir entre ajuste y dracma (la antigua moneda griega), eligen ésta última.
«Tengo dos empleos, trabajo 12 horas al día y aún así apenas puedo pagar mis gastos. Los sueldos aquí son de 600, 700 euros, y los menores de 25 años cobran 490 euros. ¿Para qué me sirve estar en el euro?», se pregunta Yannis Gourmelos, manager de una agencia de publicidad.
«Espero que el gobierno pueda traer algo bueno, pero creo que es extremadamente difícil porque si Grecia logra imponer sus condiciones será como poner una ‘bomba’ en Europa, ya que muchos otros países del sur con problemas, como España, querrán seguir el mismo camino», opinó este griego de 43 años.
«Me gusta Tsipras y tengo esperanza en él, pero no soy optimista en cuanto a los resultados de las negociaciones. También creo que existen dificultades dentro de Syriza porque ni ellos están de acuerdo en cuál es el camino, no todos tienen la misma agenda», afirmó, por su parte, Irini, una joven de 25 años que trabaja para una ONG.
Irini explicó que tiene un buen trabajo pero sabe que es «la excepción» y que si estuviese claro que el gobierno va a «implementar las reformas que necesita Grecia», no le importaría que el país salga del euro.
«Pero mis amigas que trabajan en el sector privado están muy preocupadas porque está todo paralizado. Por ejemplo, las campañas de publicidad están canceladas, nadie se mueve hasta saber qué va a pasar. Tampoco saben si tendrán trabajo en los próximos meses», explicó.
«Creo que la gente de Grecia votó ‘No’ en el referéndum porque está harta, la mayoría quieren un cambio, no aguantan más: los salarios bajos, falta de trabajo. Ahora mismo veo que la situación es muy difícil», apuntó su amiga, Ourania Chamilaki, quien vive en España desde hace dos años.
Ouriana, estudia arquitectura en Sevilla y sueña con regresar definitivamente a Grecia, por eso le envía un mensaje a Tsipras: «¿Volver ahora, para qué? Sueño con vivir en un país mejor».
Fuente: Télam







