El presidente turco, Recep Tayyip Erdogan, también criticó la decisión del gobierno alemán de prohibirle hablar en el país ante compatriotas suyos (durante la pasada campaña electoral) y dijo que, con ello, «Alemania se suicida» por lo que debe corregir «ese error».
La reacción turca a la prohibición de acto fue la crítica abierta a la decisión alemana, al acusar a Berlín de dar «permiso a manifestaciones de organizaciones terroristas como el PKK (la guerrilla kurda), y considera negativa una actividad de nuestro presidente».
Lo cierto es que la relación entre Turquía y el bloque regional está resentida desde que el gobierno turco lanzó una serie de represalias contra la oposición, y en particular contra el movimiento que impulsa el clérigo Fetullah Güllen, a quienes les achaca la planificación del intento golpista del año pasado.
Fuente: Télam







