A los 33 años, Granit Xhaka vive el momento más importante de su carrera. Este 11 de julio de 2026, el capitán de Suiza se prepara para enfrentar a Argentina en los cuartos de final de la Copa del Mundo en Kansas City, en lo que representa una oportunidad histórica para su país, que no llegaba a esta instancia desde 1954. El mediocampista del Sunderland, con 151 partidos en la selección helvética, es un admirador declarado de Lionel Messi, a quien considera "un privilegio" enfrentar en esta competencia mundial.
La historia de Xhaka comienza mucho antes de su nacimiento en 1992. Su padre, Ragip, fue arrestado en Yugoslavia en 1986 a los 21 años por manifestarse contra el gobierno en favor de la independencia y la libertad de Kosovo. Solo un mes antes de su detención, se había comprometido con Elmaze, la madre de Granit. Según relató el futbolista en declaraciones a medios internacionales durante estos años, Ragip fue condenado a seis años de prisión en condiciones brutales: "Sus primeros meses transcurrieron sin problemas, pero luego empezaron las palizas". Elmaze lo esperó durante tres años y medio, demostrando un amor inquebrantable que marcó profundamente al futbolista.
Tras ser liberado en condiciones aún no esclarecidas, Ragip y Elmaze decidieron abandonar la región por considerarla peligrosa. En 1990 se mudaron a Suiza, donde nació Taulant en 1991 y Granit al año siguiente. El pequeño Xhaka no vería a sus abuelos hasta los 12 años. "Empezamos en Suiza sin nada. No conocíamos a nadie allí. Ser prácticamente un refugiado político siendo tan joven marcó mi carácter. Nunca he huido de nada", manifestó el jugador en entrevistas recientes. Sus padres trabajaban múltiples empleos: su madre desde las 4 de la mañana hasta las 3 de la tarde, y su padre hacía lo mismo. Los hermanos debieron aprender a ser independientes desde muy pequeños, quedándose solos durante largas jornadas.
La carrera futbolística de Xhaka estuvo marcada por adversidades que superó con la fortaleza heredada de su padre. A los 15 años sufrió una lesión en el ligamento cruzado anterior que lo mantuvo ocho meses fuera de las canchas. Cuando regresó, su desempeño fue desastroso y recibía críticas constantes. Ya estaba realizando prácticas en una oficina cuando una lesión de un compañero lo llevó a ser convocado a la Sub 17 de Suiza. En el Mundial de la categoría en 2009, levantó el título tras vencer a Nigeria en la final disputada en Abuya. Su progresión lo llevó desde el Basilea al Borussia Mönchengladbach en 2012, y posteriormente al Arsenal en 2016 por 46 millones de euros. En los Gunners compartió cancha con Emiliano "Dibu" Martínez en 21 oportunidades, ganando la FA Cup 2019-20 y la Community Shield 2020-21. Tras una salida del Arsenal en 2023, jugó para el Bayer Leverkusen bajo las órdenes de Xabi Alonso, ganando la Bundesliga, y actualmente viste los colores del Sunderland, equipo recién ascendido a la Premier League esta temporada.
Respecto a su elección de representar a Suiza en lugar de Albania, donde tiene raíces familiares, Xhaka explicó: "Éramos muy jóvenes cuando mi padre nos ofreció ir a Albania, pero en aquel momento no había interés de la Federación". Su hermano mayor Taulant eligió el camino contrario, jugando 30 partidos por Albania antes de retirarse en 2025. Granit, quien habla cuatro idiomas (inglés, alemán, albanés y francés), se siente profundamente identificado con Suiza: "Elegí Suiza y no me arrepiento. Llevo esta camiseta con mucho orgullo".
Ante el desafío de este sábado contra Argentina, Xhaka se rindió a los pies de Messi: "No sé si se lo puede controlar durante 90 o 120 minutos. Es un privilegio jugar contra él, es un privilegio ser parte de su historia. Es otro de los mejores jugadores de la historia del fútbol". El equipo suizo deberá completar lo que no pudieron hacer Cabo Verde y Egipto, las dos selecciones que pusieron contra las cuerdas a la Albiceleste en el torneo. "Queremos hacerles la vida lo más difícil posible", sintetizó el capitán helvético, quien ya está preparado para esta nueva batalla en su carrera.

