La agranulocitosis, es una enfermedad de origen principalmente farmacológico, provocada por la ingesta de substancias. La enfermedad puede llegar a matar al consumidor, y lo único que la alivia es la interrupción del consumo de la droga.
Su consecuencia más extrema, tras síntomas de fiebre alta, es la necrosis de las células, es decir, la muerte. Se producen lesiones similares a oscuros hematomas en la nariz , en las orejas, y también en las mejillas. En cierto punto, la cara del adicto, se pudre.
La patología se puede diagnosticar en base a un análisis de sangre, pero lo complejo aparece en en el momento de la sentencia: debe abandonar el consumo de la droga. Un correntino consumidor frecuente de la droga acudió al hospital Vidal tras sufrir graves episodios de fiebre, luego de descartar el HIV, la hepatitis B, el Chagas, y algunas otras enfermedades infecciosas, se le diagnosticó agranulocitosis. Fue internado, tratado, pero luego de darle el alta el paciente no continuó con el tratamiento pese a que los doctores que lo trataron intentaran contactarlo reiteradas veces.
En base a ese resonante caso, en octubre del año pasado, la revista de la Sociedad Argentina de Hematología publicó un estudio clínico a cargo de las doctoras María Elisa Maciel y Karen Duranona, dos especialistas del Hospital J.R Vidal de la ciudad capital de Corrientes. El trabajo se tituló «Agranulocitosis adquirida: planteos diagnósticos». El estudio definió a la patología como «un síndrome clínico-hematológico asociado a manifestaciones infecciosas severas», con una baja de las defensas a causa del descenso de los neutrófilos, el principal tipo de glóbulos blancos en la sangre.
Las especialistas señalan el consumo de la cocaína como el factor disparador de la enfermedad: la adulteración de la substancia era el principal problema. Entonces analizaron cuál era el químico de la droga que enfermaba la sangre de los pacientes, la respuesta: el levamisol.
Empleado como desparasitante tanto en perros y gatos como en ganado bovino, el levamisol hasta había sido usado como inmunomodulador para tratar diversos cánceres en Estados Unidos hasta su prohibición para uso humano debido a efectos secundarios indeseados. Con respecto a su aplicación para cocaína, médicos de todo el planeta, incluidos especialistas de la prestigiosa Mayo Clinic de Nueva York, estudiaron con resultados concluyentes las graves patologías que provoca. Los narcotraficantes lo emplean para cortar droga por dos motivos. El primero es el efecto que el levamisol tiene sobre la dopamina en el cerebro humano, algo que incrementa el subidón que produce inhalar una dosis. El segundo es netamente estético; la substancia tiene un brillo particular que ayuda a mejorar el aspecto cristalino del producto.
Los primeros reportes llegaron en Estados Unidos alrededor de 2002, con un informe de la DEA. El estudio de la clínica Mayo, publicado en 2012, cita casos severos de agranulocitosis en suelo americano detectados al menos desde 2006, con estudios epidemiológicos hechos por el departamento de Salud del estado de Nuevo México que detectó restos del desparasitante en parafernalia de consumidores y en la sangre de un estudio post-mortem de un adicto que falleció tras ser diagnosticado con la enfermedad. Para 2009, también según datos de la DEA, el levamisol estaba presente en el 69 por ciento de las muestras incautadas en Estados Unidos en cantidades de hasta un 10 por ciento del total.
En paralelo, el problema se sentía en países como Italia, Canadá, Australia y el Reino Unido, cuyas autoridades lo detectaron en la mitad de las muestras incautadas a nivel nacional; en 2014, el número británico ascendió a casi un 80% de las muestras generales. Medios como la revista Vice ya hablan de la «cocaína come-carne» que infesta Londres y otras capitales.
Hoy, la alerta está mucho más cerca de lo que parece. En Uruguay, datos oficiales publicados este mes en el diario El País apuntaron que el levamisol estuvo presente en seis de cada diez muestras incautadas, de acuerdo a un estudio del Instituto Técnico Forense, con tres casos graves de necrosis en orejas y cara tratados por el Departamento de Toxicología de la Facultad de Medicina en Montevideo. La Junta Nacional de Drogas del país vecino ya había lanzado una advertencia a consumidores en agosto del año pasado con respecto a la presencia del desparasitante. También fue detectado en Chile, con un estudio del Instituto de Salud Pública que arrojó presencia en 4,13% del total de las muestras de cocaína.
Para la Policía Federal Argentina, el levamisol es una marca clásica del gran jugador histórico del narcotráfico latinoamericano: Colombia, con un derrotero de exportación hacia Europa y Estados Unidos que evita en buena parte el mercado argentino.
Para las autoridades del país de Pablo Escobar, la sustancia es el tercer químico de corte empleado por narcos, con la cafeína como primero en la lista, de acuerdo con datos del ICT. En Medellín, según un informe de la cadena Caracol, médicos del Hospital San Vicente Fundación realizaron amputaciones sobre al menos 20 pacientes en 2016. «Las personas han perdido las orejas, la nariz, han desfigurado su rostro y hubo un caso en que un hombre perdió el pene», detalló el toxicólogo de la institución, Ubier Gómez Calzada.
El mapa del levamisol presente en la cocaína se vuelve el mapa de la cocaína mismo. Históricamente, la droga que se consume en Argentina provino de Perú y Bolivia, países que no emplean levamisol en sus mezclas, al menos en teoría. Sin embargo, la alta presencia de polvo con desparasitante en Uruguay y la correspondiente alerta del Gobierno a los consumidores habla de un cambio de geopolítica narco que tiene que ser analizado.
Fuente: Infobae







