El Instituto de Conservación de Ballenas alertó hoy, 29 de septiembre de 2026, sobre una mortandad inusual de crías de cetáceos en las costas de Península Valdés, Chubut. Los hallazgos se producen durante el ciclo biológico de la especie que se extiende de junio a noviembre, tras el descubrimiento de una nueva cría sin vida en Puerto Madryn.
Las autoridades de la Secretaría de Ambiente de Chubut están investigando la posible causa de estas muertes, centrándose en una hipótesis de afección sistémica severa generada por microorganismos del entorno oceánico. Entre los agentes patógenos bajo análisis se encuentra la bacteria Erysipelothrix rhusiopathiae, un germen capaz de desencadenar patologías graves en la fauna marina.
Según el Programa de Monitoreo Sanitario de Ballena Franca Austral, los números actuales de este año 2026 podrían superar el máximo histórico registrado en 2012, cuando murieron 113 especímenes. Las cifras han aumentado drásticamente en comparación con el período anterior: en el Golfo Nuevo se contabilizaban 2.200 ejemplares con 80 decesos.
El especialista Víctor Fratto expresó que "todavía es necesario comprender por qué se produjo este evento y qué factores pudieron favorecerlo". Los equipos científicos intensifican actualmente el muestreo biológico para determinar la causa específica de esta mortandad anómala.
Este escenario recuerda a lo ocurrido en 2022, cuando una concentración de algas nocivas provocó decesos masivos en el litoral marítimo, obligando al envío de material orgánico a centros de diagnóstico durante el período de avistamiento. Los investigadores trabajan contra reloj para esclarecer las causas de la actual crisis ecológica.

