Sin embargo, entre los inversores prima la prudencia antes de una serie de resultados empresariales en Estados Unidos.
Además, datos informados hoy mostraron que la inflación de los precios al consumidor de China fue más débil que lo esperado en marzo, mientras que los precios a la producción bajaron menos que lo anticipado, una señal de que la presión deflacionaria en el sector industrial podría estar disminuyendo.
Si bien las cifras apuntan a una estabilización de los precios, también destacaron que la campaña de flexibilización que el banco central chino comenzó a finales de 2014 todavía tiene que producir aumentos sustanciales de los precios, y avivaron las esperanzas de más medidas de estímulo.
La bolsa de Tokio cerró este lunes a la baja a pesar de las caídas del dólar y el euro frente al yen.
El Nikkei 225 de los principales valores perdió 0,44%, hasta 15.751,13 puntos. En tanto que el índice Topix de todos los valores cedió 0,61%, hasta 1.279,79 puntos.
Por su parte, las acciones chinas subieron más de un 1% el lunes, impulsadas por los papeles ligados a las materias primas, luego de que los datos de inflación más débiles que lo previsto avivaron la esperanza de que Pekín continuará con la relajación de su política monetaria.
El referencial CSI300 de las principales acciones que cotizan en Shanghái y Shenzhen subió un 1,4%, a 3.230,10 puntos, mientras que el índice compuesto de Shanghái ganó un 1,7%, a 3.033,96 unidades.
Las ganancias del mercado chino habían sido frenadas por los temores a que una aceleración de la inflación podría limitar el margen para las políticas de estímulo, después de que el Índice de Precios al Consumidor (IPC) subió en febrero a su mayor ritmo en más de un año.
Pero la preocupación se redujo un poco cuando la inflación de marzo se mantuvo estable respecto al mes anterior, en un 2,3%, mientras que los precios a la producción se mantuvieron en deflación, cayendo un 4,3%.
Fuente: Ambito.com







