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Científicos argentinos y alemanes desarrollaron una tecnología para ver moléculas con una resolución sin precedente
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Científicos argentinos y alemanes desarrollaron una tecnología para ver moléculas con una resolución sin precedente

Hasta los años 90, la mayoría de los microscopistas pensaban que, por limitaciones de las leyes físicas, sería imposible ver objetos de menos de 200 o 300 nanómetros (1nm, mil millonésimas partes del...

Hasta los años 90, la mayoría de los microscopistas pensaban que, por limitaciones de las leyes físicas, sería imposible ver objetos de menos de 200 o 300 nanómetros (1nm, mil millonésimas partes del metro), lo que impedía ver detalles como, por ejemplo las estructuras celulares.

El alemán Stefan Hell, entre otros, encontraron una manera de eludir este impedimento usando tinturas fluorescentes. Por sus hallazgos, en 2014 Hell recibió el Nobel de Química compartido con Eric Betzig y William Moerner.

Sin embargo, aunque en teoría su método debía permitir llegar a 1 nanómetro de precisión, en la práctica no se lograba. «Sólo se llegaba a 20 o 30 nanómetros –cuenta Fernando Stefani, vicedirector del Centro de Investigaciones en Bionanociencias (Cibion) del Conicet, ubicado en el Polo Científico de las ex Bodegas Giol, que tiene varios proyectos de colaboración con Hell–. Hace cinco años, iniciamos una investigación con un subsidio de la Sociedad Max Planck para usar más eficientemente las técnicas de fluorescencia en el que involucré a tres jóvenes científicos argentinos. Uno de ellos, Francisco Balzarotti, se fue a hacer un posdoctorado a Alemania con el objetivo de desarrollar técnicas de fluorescencia más eficientes. Francisco es el primer autor de este importante trabajo en el que demostramos que una microscopía óptica puede alcanzar la máxima resolución posible; es decir, el tamaño mismo de la molécula que emite luz.» El avance acaba de publicarse en la revista Science.

Los científicos desarrollaron una nueva tecnología llamada «Minflux» (por el mínimo flujo de fotones que requiere), que permite ver detalles 10 millones de veces más pequeños que un centímetro.

«Para usar uno de estos microscopios, uno tiene que excitar las moléculas con luz –explica–. Los fluorósforos , absorben luz de un color y emiten luz de otro. Es un proceso exigente para las moléculas, porque tienen que absorber y emitir energía. En el interín, por ahí usan la energía en una reacción química y uno las pierde; tarde o temprano se degradan. Por este motivo, los fotones de fluorescencia que puede dar una molécula son limitados. Esto es lo que ha restringido la resolución alcanzable en la práctica por las microscopías de superresolución. Si uno quiere superar la resolución, necesita aprovechar mejor la información que brinda cada fotón.»

Fuente: La Nación

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