La muerte de ocho niños wichís en Salta por desnutrición, alertó sobre la situación crítica que no sólo vive desde hace años la provincia, sino también la realidad en la que se encuentra la Argentina. Víctimas de una pobreza estructural sin acceso al agua potable, a los alimentos, a la salud, a una vivienda, a un hábitat saludable y a actividades que les garanticen la subsistencia, son poblaciones con niños que se encuentran en riesgo y en emergencia. En zonas rurales o urbanas, la inseguridad alimentaria ataca a los más vulnerables: los menores de entre cero y cinco años.
El Observatorio de la Deuda Social Argentina de la Universidad Católica (UCA), realizó una proyección de la inseguridad alimentaria, a partir de una medición de la encuesta de la deuda social argentina, que buscó captar la situación de vulnerabilidad al acceso de los alimentos por problemas económicos. El resultado dio unos 9514 hogares en riesgo crítico y alto en toda la Argentina.
«La cartografía nos permitió saber la incidencia del problema y la magnitud. Las zonas rojas del noroeste argentino (NOA) y del noreste argentino (NEA), son las más afectadas, como alguna zona de la Patagonia, como Neuquén y Río Negro, sobre todo», le aseguró a cronica.com.ar la coordinadora del Barómetro de la Deuda Social de la Infancia del Observatorio de la Deuda Social Argentina de la UCA, Ianina Tuñón.

«La seguridad alimentaria en zonas rurales y urbanas son muy diferentes. Hoy son noticia los Wichís que tienen una problemática estructural porque están privados de medidas de saneamiento mínimas. Por la falta del acceso al agua son niños que padecen de desidratación, que no les permite ingerir los alimentos a los cuales pueden acceder, porque los alimentos se absorben a través de la hidratación», aseguró Tuñón.
Para la coordinadora del barómetro, el problema estructural es distinto en las zonas rurales que está asociado a la desnutrición infantil. En cambio, en zonas como el conurbano bonaerense, el problema está asociado a la obesidad infantil. «Porque principalmente se consumen harinas, arroz, fideos, carnes con mucha grasa, y ahí la contra cara es la obesidad infantil», dijo.
«En la política que está diseñando el nuevo gobierno, con la tarjeta alimentaria por ejemplo, se ataca la coyuntura y la crisis de una problemática urbana. No atacan las problemáticas estructurales como en las zonas rurales y los Wichís», aseguró Tuñón.







