Tras el anuncio del regreso de la Argentina a un programa de financiamiento del Fondo Monetario Internacional ( FMI ), el gobierno de Mauricio Macri dejó trascender que pedirá un línea de crédito del orden de los 30.000 millones de dólares al organismo internacional, a tasas mucho más bajas que las del mercado, de alrededor de 4%, aunque todavía no existen cifras oficiales hasta que se concrete el viaje a Washington del ministro de Hacienda, Nicolás Dujovne, y parte del equipo económico.
En las reuniones económicas del Gobierno analizaron con preocupación que la sequía y la suba de tasas al 40% del Banco Central afectarán la previsión del crecimiento del PBI, que es del 3,5% en el presupuesto 2018, y que se preveía podía llegar al 4%. Se espera en cambio, ahora, que ese aumento de la actividad se ubique más cerca del 2,5%.
Más inquietud genera en la mesa económica del Presidente la evolución de la inflación por la suba del tipo de cambio. El dólar terminó hoy en 22,94 pesos, pero llegó a tocar los 23,90 en una jornada cargada de vaivenes por los anuncios de Macri y de Dujovne. «El problema que están mirando ahora si esa suba se trasladará a precios en la inflación de mayo», dijo otra alta fuente oficial.
En las reuniones económicas estiman que la inflación de mayo, que se pronosticaba que iba a bajar respecto de la de abril y acercarse al 1% según las previsiones antes de la crisis, podría rozar en este nuevo escenario el 2%. En la Casa Rosada hay ministros que comenzaron a mascullar que el ministro de Producción, Francisco Cabrera , debería aplicar mayores controles en los supermercados y comercios para evitar la dinámica inflacionaria por especulación.
Un alto funcionario que salía de la Casa Rosada dijo, en la mas estricta reserva: «La medida que había que tomar es ésta (el acuerdo con el FMI), porque no queremos devaluar para no tocar ninguna variable, y menos la inflación, y para salvaguardar el gradualismo».
La decisión de recurrir al FMI fue tomada en medio de una discusión interna acerca de los efectos políticos que podía generar. El Presidente y el jefe del Gabinete, Marcos Peña, conocían que el valor simbólico de regresar al FMI podía agudizar las contradicciones con sectores políticos de la oposición: el peronismo, la izquierda y el progresismo en general.
«El Fondo de hoy no es el Fondo de los años 90. Pero igual iba a generar ruido interno por eso había que apurar el anuncio, para que no se filtrara en los medios y para tuviera el efecto de bajar el dólar», señalaban en Balcarce 50 cuando promediaba la rueda cambiaria y la divisa había bajado a 22,70 luego de estar a 23,40.
Todo el equipo económico y los socios políticos de Cambiemos cerraron filas detrás del programa económico que comanda el Presidente. Pero la decisión de ir al Fondo se tomó hoy por la mañana luego de una reunión de coordinación entre Macri, Peña, los vicejefes de gabinete Mario Quintana y Gustavo Lopetegui, el ministro del Interior,Rogelio Frigerio , el presidente provisional del Senado, Federico Pinedo, y el presidente de la Cámara de Diputados, Emilio Monzó.
En rigor, había comenzado a gestarse ayer a la tarde en el gabinete económico: Macri, Peña, Quintana, Lopetegui, y los ministros de Hacienda, Nicolás Dujovne, y de Finanzas, Luis Caputo . Allí se decidió pagar el costo del «ruido interno» como la única opción para resolver un problema de liquidez que se podía transformar en uno de solvencia con un préstamo del Fondo o un paraguas para calmar a inversores y volver al mercado para financiarse en un futuro cercano.
Fuente: La Nación







