Las imágenes son impactantes, la sirena de la autobomba se pierde detrás de las llamas, del cielo se escucha la intervención del avión ruso descargando 42-000 litros de agua, y desde abajo los bomberos voluntarios intentan sin descanso controlar cada nuevo foco que surge tras la victoria del cese del ardor en algún otro foco.
Uno de los incendios forestales más graves de la historia ha mantenido en vilo a los brigadistas y autoridades que trabajan sin descanso para controlar esta catástrofe natural que ha causado más de 11 muertes, ha arrasado con 400.000 hectáreas, más de mil casas, y ha dejado 3.000 evacuados.
En la región de Bio Bio, las localidades de Hualqui y Portezuelo son la prioridad por la peligrosidad y el rápido avance de las llamas.
El ministro de Obras Públicas, Alberto Undurraga visitó hoy El Portezuelo. «La situación está un poco más controlada a lo que vivimos ayer, cuando un sector rural fue evacuado provocando cierta alarma en la población y en los medios de comunicación, donde erróneamente se informó que se estaba evacuando la ciudad. Pero más allá de ese percance, nosotros como autoridades seguimos en combate porque los focos aparecen a la orden del día y la emergencia aún no desaparece», explicó el ministro.
A primera hora de la mañana llegó a El Portezuelo la ministra del Servicio Nacional de la Mujer, Claudia Pascual, quien dijo a Télam que la coordinación a nivel local es fundamental. «Queremos transmitir a la población que nuestra prioridad número uno es salvar las vidas de las personas y en ese sentido quiero realizar un llamado a la población, para que espere la información oficial y no se angustie con algunas situaciones que queremos evitar», recomendó.
Para Alejandra Herrena, a cargo de la cocina del liceo, la situación para los lugareños «ha sido terrible». «Tenemos miedo de que las llamas que vemos en los cerros se acerquen a nuestras casas, es por eso que junto a mi hermana y el grupo de compañeras que trabajamos para alimentar a todos los voluntarios es como una suerte de terapia, porque no estamos pendientes de la televisión y nos entretenemos para no preocuparnos, colaborando con esta emergencia», agregó.
La solidaridad ha sido bandera de los combatientes contra el fuego, explica Daniel Riquelme, voluntario de Corporación Nacional Forestal. Dijo que la idea es aportar con las manos para afrontar la emergencia: «Yo vengo de Concepción y me vine a dedo junto con otros tres compañeros para aportar con un grano de arena, ayer estuvimos en Florida y hoy nos tocó en Portezuelo, donde combatimos los incendios allá arriba en los cerros», reseñó.
Undurraga explicó que el trabajo para combatir incendios “consta de tres tiempos: el primero es enfrentar el fuego para proteger a las personas en centros urbanos, atacándolos tanto por aire como por tierra; el segundo es anticiparnos según la proyección de los vientos a los lugares donde se podrían provocar nuevos focos, y el tercero es prestar toda la ayuda a las comunidades afectadas».
Aseguró que este tipo de infortunios han generado en otros lugares del mundo miles de muertes, pero que las autoridades chilenas han priorizado por sobre todas las cosas “salvar la vida de los compatriotas”.
Fuente: Télam







