El gobierno porteño ejecuta un ambicioso plan de restauración y puesta en valor de la histórica casona del Jardín Botánico Carlos Thays, uno de los espacios verdes más emblemáticos de Buenos Aires. Este proyecto integral busca recuperar este edificio representativo del paisaje urbano y adaptarlo para que más vecinos y turistas disfruten de su belleza arquitectónica y patrimonio histórico.
Construida en 1881 por el ingeniero militar polaco Jordan Wysocki, la casona de casi 150 años presenta un aspecto de castillo inglés revestido en ladrillos rojizos. El edificio está profundamente ligado a la figura de Carlos Thays, quien vivió allí junto a su familia durante su gestión al frente de la Dirección de Paseos a fines del siglo XIX. Con sus cuatro torreones y diseño original de amplias salas en planta baja, el inmueble ha tenido múltiples usos: fue sede del Departamento Nacional de Agricultura, del Museo Histórico Nacional y actualmente alberga la Administración del jardín.
La obra contempla una restauración integral del interior y exterior, incluyendo trabajos en todas las plantas y azotea. Entre las tareas destacadas figuran la conservación de fachadas de ladrillo, recuperación de la histórica escalera y restauración de carpinterías originales de puertas y ventanas. Los trabajos incluyen limpieza, sellado de juntas, reemplazo de piezas dañadas, tratamiento de madera, reposición de herrajes y recambio de vidrios. Además, se instalará un ascensor interior y rampas accesibles para garantizar la circulación inclusiva, con sanitarios públicos adaptados para personas con discapacidad. Se crearán espacios comunes de uso abierto y un área destinada a un café.
El jefe de Gobierno, Jorge Macri, explicó que "el desafío es cuidar esa herencia, restaurar lo que el tiempo desgastó y lograr que conviva en armonía con una ciudad moderna y en constante evolución". Por su parte, el ministro de Espacio Público, Ignacio Baistrocchi, destacó que "la casona es otro lujo arquitectónico e histórico y es un honor hacernos cargo de su recuperación". La Subsecretaria de Ambiente, Natalia Persini, señaló que "la puesta en valor fortalece tanto el patrimonio histórico como la resiliencia climática de nuestra Ciudad".
La puesta en valor también incluyó la restauración de veinte esculturas del predio, entre las que se encuentran "El Canto de la Cosechadora", "Venus", "La Bañista" y la "Loba Romana". Con estas acciones, se busca la preservación del patrimonio histórico, cultural y ambiental del Jardín Botánico, considerado uno de los mejores jardines botánicos del mundo y uno de los pulmones verdes más importantes de Buenos Aires.







