Después de la pandemia, la propagación de cualquier virus parece preocuparnos más que antes. Esta vez, la atención está puesta sobre la suba de casos de dengue, que alcanzaron un récord de positivos y de fallecidos. Sabemos que para su transmisión se requiere de un vector: el Aedes aegypti. Y que el clima cálido y húmedo favorece su desarrollo. Es por esto que muchos observaron con ilusión el fin de la ola de calor. Sin embargo, los especialistas explican que la temperatura no bajó lo suficiente y que el mosquito sigue activo.
Manuel Espinosa, biólogo entomólogo y responsable del área de enfermedades transmitidas por mosquitos de Mundo Sano, explica que las temperaturas elevadas volvieron más viable el desarrollo del mosquito y que hoy estamos sintiendo las consecuencias porque, si bien el termómetro mermó, todavía las condiciones son propicias para que viva, pique y ponga huevos.
Con la intención de prevenir la infección, Espinosa aporta ciertos detalles útiles a considerar. “Más allá de las medidas que siempre repetimos, como usar repelente o descacharrizar, hay que tener en cuenta los horarios más complejos en cuanto a la circulación y los lugares en los que se encuentra el vector del dengue”, advierte.
Explica que el Aedes aegypti tiene “actividad diurna”. “Entre las 5 y las 6 de la mañana comienzan a volar y picar y lo hacen hasta las 19 o 20”, detalla el especialista.
“Estos mosquitos son fotofóbicos por lo que al mediodía, salvo que esté nublado, suelen reposar. Por eso, las franjas horarias más riesgosas son entre las 6 y las 10 y las 18 y 20”, confirma Espinosa.
Cuando “se guardan”, lo hacen en casas. “Se quedan en pequeños recipientes con agua. No vuelan ni muy lejos ni muy alto”, comenta.
Por eso, se mantienen dentro de una misma manzana y llegan a un metro y medio de altura. “Cuando vemos mosquitos en un piso alto o una terraza es porque las personas trasladaron un recipiente en el que había huevos, los mosquitos no llegan a volar tanto”, aclara Espinosa y cuenta que los huevos pueden estar allí desde temporadas pasadas.
“Siempre pican a la altura de las piernas, solo se los escucha cerca del oído cuando la persona está acostada”, aporta.
Fuente: Clarín







