Casi 22 años después de la mayor tragedia de la historia aerocomercial argentina, y a cinco meses de iniciado el juicio contra 35 exdirectivos y exfuncionarios por su presunta responsabilidad en el estrago doloso, se escuchó ayer en los tribunales federales de Comodoro Py el audio de las conversaciones de los pilotos del vuelo AU 2553 de Austral, con ese desesperante y conmovedor último minuto en el que el comandante del DC9-32 grita «¡Dios mío! ¡Nos matamos, nos matamos!».
De los 18 minutos de audio, los últimos dos comienzan a prefigurar la catástrofe que se avecinaba. Piloto y copiloto, Jorge Cécere y Horacio Núñez, advierten serios problemas en las mediciones del instrumental mientras atravesaban una tormenta, a la altura de Entre Ríos, en el trayecto hacia Aeroparque.
Imposibilitados de guiarse de modo visual, con indicaciones de instrumental erráticas (les indicaban una pérdida de velocidad relativa -luego se sabría que era producto del engelamiento de tubos pitot y de la falta de una alarma que les advirtiera el inconveniente-), intentan comunicarse con el control del Aeropuerto de Ezeiza para pedir permiso para descenso. A partir del minutos 17.06, el tono de voz del comandante, Jorge Cécere, denota la urgencia: «¡Por favor, autoríceme ya el descenso!», casi grita.
Pero la fatalidad los alcanza y 24 segundos después se escucha que grita «!No, no, carajo! ¡Nos matamos, la puta que lo parió! ¡Nos matamos, la concha de la lora!», en un tono que hiela la sangre.
En el banquillo de los acusados están exdirectivos y empleados de la aerolínea -en esa época, operada en concesión por la española Iberia- y exfuncionarios de la Fuerza Aérea, que por entonces tenía a su cargo el control de las operaciones de la aeronavegación comercial del país.
Fuente: La Nación







