Un grupo de diputados y senadores de la oposición argentina viajará a Brasil durante la última semana de agosto con el objetivo de abrir un canal de diálogo parlamentario paralelo y buscar recomponer las relaciones diplomáticas entre ambos países. Esta iniciativa surge ante la mayor crisis bilateral en años, desencadenada por los ataques verbales del presidente Javier Milei hacia el líder brasileño Lula da Silva y el posterior retiro de embajadores por parte de ambas naciones.
Según informó Nicolás Massot de Encuentro Federal, la comitiva viajará entre martes y jueves, con agenda central el miércoles. Los legisladores se reunirán con la Comisión de Relaciones Exteriores del Senado brasileño, presidida por Nelsinho Trad; con funcionarios de la Cancillería en el Palacio de Itamaraty; y con representantes de la Presidencia en el Palacio del Planalto. La delegación confirmada incluye a Maximiliano Ferraro (Coalición Cívica), Esteban Paulón (Socialismo), Martín Lousteau (Radicalismo), Oscar Herrera Ahuad (Innovación Federal), Eduardo Falcón (MID), y se prevé que se sumen Cecilia Moreau y Germán Martínez del peronismo, además de otros senadores y diputados.
La misión persigue dos objetivos concretos: abrir una vía institucional alternativa a la diplomacia oficial, paralizada desde los ataques de Milei hacia Lula, y transmitir al gobierno brasileño que el 60% de las bancadas del Parlamento argentino no comparten ni respaldan esa postura. Massot enfatizó que es fundamental que Brasil entienda que existe una mayoría parlamentaria argentina opuesta a los insultos presidenciales. La iniciativa surgió de un proyecto de declaración presentado en la Cámara de Diputados que repudia los ataques, ratifica el carácter estratégico de la relación bilateral e insta a conformar la Comisión Bicameral Argentino-Brasileña.
La crisis diplomática se desató a fines de julio de 2026, cuando Milei participó en San Pablo de la convención del Partido Liberal que oficializó la candidatura de Flávio Bolsonaro, refiriéndose a Lula como "presidiario". Brasil respondió retirando a su embajador Julio Bitelli de Buenos Aires. En los primeros días de agosto, Milei intensificó las críticas en entrevistas locales, llamando a Lula "ladrón" y "corrupto", lo que llevó a Brasil a degradar formalmente el vínculo al nivel de encargado de negocios. Desde entonces, no ha habido avances significativos en la normalización de relaciones.
Para Massot, la situación es grave considerando las implicaciones económicas. La industria automotriz argentina, que ya enfrenta desmantelamiento por políticas macroeconómicas, depende en gran medida del acuerdo con Brasil. Además, recordó que el gobierno de Lula fue determinante para Argentina en momentos recientes: en 2024, una embarcación de Petrobras suministró gas durante una emergencia energética, y en 2025, Brasil izó su bandera en la embajada argentina en Caracas para representar los intereses de Buenos Aires ante Venezuela.
Massot advirtió que "somos los débiles de la relación, no los fuertes" y que Argentina es quien más tiene para perder. Consideró que mantener esta crisis durante más de un año sería "un disparate" y "puro costo para Argentina". Destacó que la diplomacia parlamentaria puede llenar un vacío importante, especialmente considerando que hay elecciones en Argentina el próximo año. Esta iniciativa representa el segundo contacto reciente de legisladores argentinos con funcionarios cercanos a Lula, tras la participación de otro grupo en el Congreso Panamericano celebrado en Montevideo la semana anterior.

