El optimismo por el repunte de las ventas de los autos cero kilómetro aún no se tradujo en mayor estabilidad para los trabajadores del sector automotriz. Con un incremento del 19,1% de los patentamientos de unidades, las automotrices continúan aplicando suspensiones de personal que afectan a la estabilidad y los salarios de los obreros.
La crisis de Brasil, que no es nueva y se remonta desde el mandato de Dilma Roussef, y el desplome de la demanda local a raíz de la recesión económica son los argumentos que utilizan los empresarios para desacelerar la producción y no utilizar la capacidad instalada al 100 por ciento.
Esta semana, se supo que General Motors suspenderá a unos 350 empleados de su planta de General Alvear, cerca de Rosario, por un período de nueve meses. El gremio confirmó que está en tratativas con la compañía para que los suspendidos cobrarán el 80 por ciento del salario durante esos nueve meses y que dejaran de trabajar el próximo lunes.
«En principio iban a ser 400 despidos, pero logramos un acuerdo para que se transformen en suspensiones por nueve meses y achicar esa cifra a 350 trabajadores», agregó Marcelo Barros, secretario general del Sindicato de Mecánicos y Afines (Smata) Rosario.
Según explicó el dirigente gremial, se discontinuó el año pasado la fabricación de las unidades Classic y Agile. Con esa decisión, la planta pasó a fabricar 17 autos por hora a 15, «gracias al nuevo auto que se fabrica, que es el Cruze II». «Si bajaba a 13, quedaba un solo turno y nosotros luchamos para que al menos queden dos», precisó.
En una llamativa coincidencia, la línea de montaje del Chevrolet Cruze II fue presentada el año pasado por el presidente Mauricio Macri y el gobernador Miguel Lifschitz, quienes destacaron la inversión como un ejemplo de la innovación. «Este es el país con el que sueño, que pone el marcha el motor del auto que está listo para arrancar», había dicho entonces Macri. Hoy, la planta de producción toma medidas sobre el personal a raíz del achicamiento de la demanda.
Por su lado, la alemana Volkswagen también suspenderá a 600 trabajadores en su planta de General Pacheco, provincia de Buenos Aires, por 30 días. Los empleados supieron de la noticia el jueves pasado, cuando cientos de efectivos de Gendarmería y policías bonaerenses realizaron un operativo en la fábrica para evitar una posible ocupación de parte de los obreros.
«Nosotros vamos a perder mucho de poder adquisitivo, como el pago de comedor y de viáticos. No sabemos que es lo que vamos a cobrar, queremos volver a trabajar», contó Juan Carlos Amado, delegado gremial de Wolkswagen. «Los compañeros tienen miedo, la labor del sindicato del jueves fue terrible, estaban vigilando que no haya ningún problema en la empresa, tal vez creían que íbamos a tomar la planta», planteó en diálogo con radio 10.
A través de un comunicado, la empresa explicó que ante la crítica situación «mantiene un diálogo fluido con todos los sectores involucrados, para desarrollar e implementar en conjunto toda herramienta que fuera necesaria, siempre cuidando el bienestar de sus empleados».
En 2015, la empresa había iniciado un programa de reestructuración de sus plantas en el que se puso a disposición un plan de retiros voluntarios y un programa de jubilaciones anticipadas para su dotación de General Pacheco, acompañado de un esquema de suspensiones rotativas.
«La fábrica está en condiciones de tomarnos a todos, la producción está a full y las camionetas se están vendiendo mucho. Desde adentro de la fábrica nos dicen que están con el mismo ritmo de producción, pero con 600 compañeros menos», afirmó Amado.
Las nuevas suspensiones se suman a las que ya estaba llevando adelante FIAT, que tomó esa misma medida sobre sus 2 mil operarios al menos dos días por semana. En Renault, por su parte, está vigente una «parada técnica» hasta el 13 de marzo y por eso otorgó vacaciones a casi la totalidad de sus 1300 trabajadores.
Fuente: infobae







