El Palacio Fernández Anchorena, ubicado en Avenida Alvear 1637 en Recoleta, es uno de los edificios más imponentes de Buenos Aires. Con su fachada francesa, techos altos, jardín interior y salones diseñados para la elite porteña de comienzos del siglo XX, desde 1952 funciona como Nunciatura Apostólica, residencia oficial del representante del Papa en Argentina. En noviembre de 2026, durante cuatro noches, será además la casa de León XIV durante su visita al país.
La importancia de la Nunciatura va más allá de ser el lugar donde el Pontífice descansará cada noche. Según información de septiembre de 2026, la preparación de la visita reserva espacios para al menos dos encuentros privados que no formarán parte del programa público. La residencia diplomática aparece como el escenario natural para esas conversaciones confidenciales, permitiendo lo que el protocolo oficial no permite: diálogos sin transmisión, sin fotografías y sin necesidad de convertirse en gestos políticos públicos. En las próximas semanas, mientras avance la organización, la pregunta que circulará con mayor insistencia entre dirigentes políticos, empresarios, referentes sociales y miembros de la Iglesia será quién conseguirá cruzar la puerta de Alvear 1637.
Las nunciaturas vienen cumpliendo este papel durante los viajes de León XIV desde el comienzo de su pontificado. Son territorio diplomático de la Santa Sede y, simultáneamente, la residencia papal durante sus estadías, un espacio capaz de quedar al margen del ceremonial del país anfitrión. Un ejemplo reciente fue el viaje a España en junio de 2026, donde la Nunciatura fue sede de encuentros oficiales y de reuniones no incluidas en la agenda oficial, como la que León XIV mantuvo con la presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Ayuso, quien aceptó la "máxima discreción" solicitada por el Vaticano. Se espera un procedimiento similar en Buenos Aires con los dirigentes argentinos que visiten la sede de Recoleta.
El nuncio apostólico designado para Argentina, Monseñor Michael Wallace Banach, fue nombrado por el propio León XIV el 14 de mayo de 2026. Hasta entonces era representante pontificio en Hungría y lleva décadas en el servicio diplomático de la Santa Sede. Su nombramiento llegó cuando la preparación de la visita papal ya formaba parte del horizonte de las relaciones entre Roma y Buenos Aires. Banach será mucho más que el anfitrión formal del Papa durante esas cuatro noches: será también una de las personas encargadas de administrar los accesos a la residencia y ordenar las solicitudes de audiencia privada que llegarán desde distintos sectores, aunque la última palabra será de León XIV y su entorno inmediato.
Entre quienes pueden aspirar a una audiencia privada aparecen dirigentes sindicales, referentes de movimientos sociales, políticos por fuera del oficialismo, empresarios y figuras del mundo eclesiástico. Una conversación en Alvear 1637 permite algo que un encuentro público no permite: interlocución sin necesidad de producir una fotografía institucional. La Nunciatura ofrece exactamente lo contrario al programa oficial del domingo 8 de noviembre de 2026, que concentrará las imágenes institucionales con horarios, protocolo, listas de invitados y cámaras. Como sede diplomática protegida por la Convención de Viena sobre Relaciones Diplomáticas, la Nunciatura garantiza que lo que ocurra en su interior permanecerá fuera del escrutinio público, permitiendo conversaciones sin atril, sin transmisión y sin obligación de incorporarlas al programa público.

