La esquina de Sarmiento y Jean Jaures en Balvanera permanece bajo vigilancia permanente debido al riesgo estructural de un edificio que amenaza con colapsar. Las bicicletas son prácticamente los únicos vehículos que se animan a cruzar el perímetro vallado, mientras que autos y peatones han sido desviados por medidas de seguridad implementadas hace semanas. Detrás de las barreras metálicas y las cintas de peligro, una construcción sostenida por apuntalamientos de madera mantiene en vilo a vecinos, comerciantes y autoridades ante el inminente riesgo de derrumbe.
El deterioro es evidente a simple vista. La fachada del edificio ubicado en Sarmiento 3107 presenta revoque desprendido que deja los ladrillos al descubierto, mientras que grietas profundas recorren la mampostería hasta los pisos superiores. El operativo de vigilancia, coordinado por Bomberos de la Ciudad, Defensa Civil, Policía de la Ciudad y agentes de tránsito, tiene un único objetivo: prevenir tragedias. El riesgo se extiende también a la propiedad lindera de Jean Jaures 306, que fue clausurada preventivamente tras detectarse agravamiento del deterioro estructural. Según informes técnicos recientes de 2026, se constató el desplazamiento de un muro portante en la planta baja, situación que incrementó significativamente el riesgo de colapso.
La crisis comenzó el 22 de enero de 2026, cuando la Policía de la Ciudad realizó el desalojo del inmueble tras concluir que existía riesgo de derrumbe. En ese operativo fueron retiradas al menos cinco personas que permanecían dentro de la construcción de dos pisos. Posteriormente, en los meses siguientes, el deterioro comenzó a comprometer también la propiedad lindera, lo que llevó a la Dirección General de Guardia de Auxilio y Emergencias a ratificar su clausura preventiva mediante la disposición N° 120/26. Las autoridades han intimado a los propietarios a presentar un plan de obras ejecutado bajo supervisión de un profesional matriculado para restablecer las condiciones de seguridad.
El impacto en la comunidad ha sido significativo. Gloria Llopiz Ortiz, presidenta de la ONG Buenos Vecinos BA, señala que esta situación refleja un deterioro más amplio en la Comuna 3, donde Balvanera y San Cristóbal presentan numerosos edificios en estado deficiente. Los comerciantes locales reportan caídas notables en ventas desde que se implementó el vallado hace casi dos meses. Mario González, dueño del restaurante Emily, afirma que las grietas eran visibles desde hace cuatro años, pero la magnitud del problema no fue dimensionada hasta ahora. Vecinos como Sandra Rivera, que reside a dos casas del edificio afectado, expresan incertidumbre sobre el futuro: "¿Qué van a hacer ahora? ¿Lo van a demoler?"
Desde el Ministerio de Seguridad de la ciudad explicaron que el operativo actual es consecuencia del deterioro continuo posterior al desalojo de enero. Los propietarios presentaron un plan de trabajo elaborado por un estudio de arquitectos, pero su aprobación se dilató por inconvenientes entre los dueños. Durante ese período, nuevas inspecciones comprobaron agravamiento de las estructuras, lo que llevó a implementar el vallado actual y el corte de arterias viales. Según las autoridades, "cuando el plan de trabajo definitivo de los propietarios sea presentado y aprobado por la Guardia de Auxilio se entregará el inmueble y, conforme avancen las obras, se retirará el vallado".







