El Estado Islámico (EI) atacó este miércoles la sede de la Radio Televisión Nacional de Afganistán (RTA) en la provincia de Nangarhar, donde causó, al menos, 10 muertos y 24 heridos, una acción que confirma la capacidad operativa del grupo islamista radical pese a haber sufrido duros golpes en las últimas semanas.
Apenas 10 días después de que las autoridades afganas anunciasen la muerte del líder del EI en el país, Abdul Hasib, y a un mes de que cayese sobre un refugio del grupo insurgente la denominada «madre todas las bombas», un yihadista se inmoló ante la sede de RTA, abriendo paso a tres de sus compañeros.
El asalto se prolongó durante cerca de tres horas, hasta que las fuerzas de seguridad afganas lograron abatir al último insurgente sobre el mediodía local. A pesar de que la «mayoría» de los empleados del medio fueron evacuados «a tiempo», el comando yihadista pudo acabar con la vida de dos técnicos, un conductor y un guardia de seguridad de RTA, además de infligir dos bajas a las tropas afganas, detalló Khogyanai, citado por la agencia de noticias EFE.
Fuente: Télam







