Un mediocampista argentino fue detenido en el aeropuerto de Fort Lauderdale-Hollywood cuando se disponía a viajar para jugar con el Miami United. Según su defensa, el jugador no posee antecedentes penales, cuenta con identificación de Florida y dispone de un permiso de trabajo vigente mientras tramita su situación migratoria en Estados Unidos.
El Miami United confirmó que el futbolista forma parte de su plantel en la actualidad, compitiendo en la liga semiprofesional estadounidense. Su abogada, Regina Borges, denunció que durante su detención el jugador atravesó condiciones extremadamente difíciles que afectaron profundamente su estado emocional y físico.
Según relató la defensora en agosto de 2026, el futbolista permaneció tres días en un centro de procesamiento de ICE en Miramar hacinado junto a otros 68 hombres en una celda de dimensiones reducidas. Debido a la cantidad de detenidos, el argentino tuvo que dormir sentado durante toda su estadía. Borges también cuestionó fuertemente las condiciones de alimentación, describiendo la comida como inadecuada e inapropiada para consumo humano.
Tras esos primeros días, fue trasladado a otro centro de detención donde las condiciones mejoraron relativamente. Sin embargo, cuando su abogada lo visitó, encontró al jugador profundamente afectado emocionalmente, quien lloró durante el encuentro. La defensa sostiene que el futbolista ingresó legalmente a Estados Unidos y que cuenta con una solicitud migratoria pendiente además de su permiso de trabajo vigente.
El Departamento de Seguridad Nacional presenta una versión diferente: según esa dependencia, el argentino ingresó legalmente en noviembre de 2019 con una visa temporal de seis meses pero permaneció en el país después de su vencimiento. El caso se encuentra actualmente en proceso migratorio ante las autoridades estadounidenses. Su defensa continúa buscando que recupere la libertad mientras se resuelve su situación legal.







