La declaración de primera ministra británica, Theresa May, se produce un día después que el Tribunal de Justicia de la Unión Europea (TJUE) avalara la prohibición de la prenda islámica en las empresas, siempre que las normas internas comprendan cualquier símbolo religioso, filosófico o político, y no solo a aquellos de una confesión particular. «En este país tenemos una larga tradición de libertad de expresión. Todas las mujeres tienen el derecho de elegir cómo se visten y no tenemos intención de legislar sobre ese asunto», dijoMay en la Cámara de los Comunes.
La corte sostiene que la medida sería discriminatoria si resultara una «desventaja» para aquellas personas que profesan una religión determinada. Para la jefa del gobierno británico, «hay ocasiones en las que es correcto pedir que se retire el velo», como en controles de seguridad fronterizos o «quizás en los juzgados», y admitió que «las instituciones individuales pueden aplicar sus propias políticas».
Sin embargo explicó, citada por EFE, que «no es labor del gobierno decirle a las mujeres lo que pueden o no pueden llevar. Queremos continuar con esta sólida tradición de libertad de expresión». Desde las filas de la oposición británica, el diputado laborista Chuka Umunna advirtió que en el Reino Unido está «extendida» la islamofobia y expresó su desacuerdo con la sentencia europea.
La secretaria de Estado para la Igualdad del gobierno británico, Caroline Dinenage, indicó que estaba trabajando para actualizar sus guías para empleados en cuanto a cómo abordar el asunto de la religión en el ámbito laboral. «Queremos ser absolutamente claros con todos los afectados en que en la Ley de Igualdades los derechos de las mujeres y de los trabajadores con evidentes sentimientos religiosos no han sufrido cambio alguno; los vamos a continuar protegiendo», dijo Dinenage.
Fuente: Télam







