«Hasta yo recibí amenazas por la Operación Lava Jato y las decisiones de mi padre. Amenazas leves y menos leves. Muchas por red social, por teléfono e e-mail. Se convirtieron las amenazas en rutina para nosotros», dijo Francisco Zavascki,
El juez del Supremo Tribunal Federal encargado de la Operación Lava Jato, el Petrolao que domina hace casi tres años la agenda brasileña, falleció al caer la avioneta en la que viajaba el viernes pasado en Paraty, sur del estado de Río de Janeiro.
La caída de la avioneta propiedad de un empresario propietario de la red hotelera Emiliano, levantó muchas hipótesis en Brasil, sobre todo porque la muerte del juez supremo se produjo 10 días antes de que él le diera luz verde a las delaciones premiadas de 77 ejecutivos de la Odebrecht. Entre los involucrados en estas confesiones se encuentra el presidente Michel Temer, acusado de pedir y recibir en efectivo unos 10 millones de dólares por parte de Odebrecht para la campaña de su partido, el PMDB, en 2014 en San Pablo. «Mi papá me decía que 2017 iba a ser más difícil que 2016 para Brasil porque había muchas personas poderosas en el expediente», dijo a la TV Globo el hijo del juez, también abogado.
El magistrado fue velado y sepultado en Porto Alegre el fin de semana, mientras que el centro de investigación de accidentes aeronáticos (Cenipa) de la Fuerza Aérea, comenzó hoy a analizar el contenido de la caja negra del avión. En ese marco, la sucesión de Zavascki debe ser definida por Temer, pero la continuidad de la Operación Lava Jato debe ser responsabilidad de otro juez, elegido por la presidenta del Supremo Tribunal Federal, Carmen Lúcia.
Esta definición está grabada en el audio de Jucá con el corrupto confesto Sergio Machado, ex presidente de la estatal Transpetro, del PMDB, en la cual el senador pide la caída de Rousseff y llegada a la máxima corte para detener la Operación Lava Jato una vez que el Partido de los Trabajadores haya sido derrocado del poder.
Fuente: Télam







