La historia de Amalia Granata y Leo Squarzon tuvo su momento cúlmine. Pero tuvo un comienzo: en 2016, los primeros días de septiembre, apareció una serie de audios y videos del empresario con una tercera en discordia. En ese momento, la modelo estaba embarazada y, por ende, la noticia le cayó muy mal. ¿Qué debe hacer una persona que fue engañada y humillada públicamente si todavía siente amor por su pareja? A contramano de la corriente, Amalia decidió perdonarlo.
Dos meses después, Squarzon se realizó un gigantesco tatuaje en su espalda, como muestra del amor eterno. «El León y La Leona….vamos por Roque ahora», escribió en aquel entonces en referencia al dibujo que le realizó el artista Ezequiel Viapiano en el omóplato derecho. Ahora lo completó: le agregó el tercer integrante de la familia, su hijo, representado por un cachorro de león.
Claro, la llegada del bebé les cambió la vida. Tal es así que el empresario no fue el único en pasar por la aguja. La modelo también se animó a hacerse un diseño chico en su muñeca. «Uma y Roque por siempre en mí», escribió como epígrafe mostrando que, además del nombre de su hija, también está el de su hijo.
Fuente: Infobae







