La Fórmula 1 ha acordado con los equipos una decisión que marca un antes y después en la categoría: acortar un 5% la extensión de las carreras a partir de la temporada 2027. Este cambio, que se encuentra en la antesala del Gran Premio de Italia de esta temporada 2026, responde a razones prácticas y económicas vinculadas con la nueva normativa técnica que rige desde el presente año y que modifica el reparto de potencia entre el motor de combustión interna y el sistema eléctrico.
Según informaron medios especializados, los Grandes Premios pasarán de los 305 kilómetros actuales a 290 kilómetros en 2027, mientras que el límite de tres horas se mantendrá sin cambios. Esta reducción afectará a todas las pruebas del calendario con distancia estándar, incluyendo potencialmente el GP de Mónaco, que actualmente tiene un límite de 260 km. La medida ha recibido un fuerte respaldo unánime de los equipos, aunque aún requiere ratificación por el Consejo Mundial del Deporte del Motor de la FIA.
El origen del acortamiento radica en un dilema técnico y económico. El aumento de potencia térmica previsto para 2027, junto con mayor disponibilidad de combustible, conllevará un consumo significativamente mayor. Ampliar la capacidad del depósito habría obligado a los equipos a rediseñar el chasis, la disposición de componentes y otros elementos del monoplaza, generando costos de diseño prohibitivos. Al reducir la distancia un 5%, los equipos pueden mantener prácticamente sin cambios la arquitectura de sus autos de 2026 y aprovechar las modificaciones de la unidad de potencia sin gastos adicionales en rediseño.
La decisión también busca evitar efectos colaterales no deseados en la competición. Durante las discusiones iniciales se consideró acortar solo ciertas carreras con riesgo de problemas de combustible, pero quedó claro que un calendario con pruebas de distinta longitud podría generar estrategias extremas de ahorro y reavivar debates sobre la validez del reglamento técnico. Por eso, la FIA, los equipos y el titular de derechos comerciales optaron por una distancia universal, lo que reduce la visibilidad pública del problema y evita convertir ciertos eventos en símbolo de una normativa cuestionada. Se estima que la mayoría de las pruebas perderán aproximadamente tres vueltas.
Este cambio forma parte de una estrategia más amplia para ajustar la normativa de potencia que ha generado críticas desde su implementación en 2026. Los pilotos desaprueban el estilo de conducción impuesto por la necesidad constante de recuperar y usar energía eléctrica, además del efecto yo-yo provocado por las oscilaciones en el estado de carga de la batería. Ya existe acuerdo para avanzar en 2028 hacia una relación 60:40 a favor de la combustión interna, con una proporción intermedia de 58:42 en 2027.
Aunque el acuerdo político ya existe, la modificación requiere un recorrido reglamentario antes de entrar en vigor. Los textos revisados deben pasar primero por la Comisión de Fórmula 1, donde están representados equipos, FIA y FOM. Después, el paso final corresponde al Consejo Mundial del Deporte del Motor de la FIA. Solo entonces la nueva distancia quedará incorporada al reglamento deportivo de 2027. Por ahora, la reducción ha sido pactada únicamente para esa temporada, como parte del compromiso alcanzado tras la revisión de las reglas de unidades de potencia.







