La joven cantante estadounidense Ariana Grande, una de las estrellas del universo pop para adolescentes, concretó el miércoles por la noche su segundo paso por la Argentina con un recital en el DirecTV Arena, que estuvo signado por fuertes medidas de seguridad ya que su presentación de hace 40 días en Manchester fue marco de un cruento atentado terrorista.
Cuando a las 21.20 Grande apareció sobre el escenario, la ansiedad estaba consumiendo a un reducto repleto desde hacía media hora. En ese lapso de tiempo los técnicos y asistentes armaron la batería, acomodaron los teclados y la joven audiencia se movía por el predio paseando y moviendo las orejas de conejo que Grande popularizó como icono desde la portada de “Dangerous Woman”, su tercer álbum publicado el año pasado.
La ingenuidad del grito comunitario fue creciendo con cada persona que apareció sobre el escenario para probar los instrumentos. El humo se esparcía de a poco y entre el gentío brotaban banderas argentinas y carteles con mensajes de cariño. Grande irrumpió sobre el escenario escoltada por sus bailarines, todos vestidos con prendas de color negro. Después pasó por el blanco, el naranja y otros cambios de vestuario más, siempre junto a su afiatada troupe.
Fuente: Télam







