En medio de una intensa crisis política, el presidente Donald Trump ha generado controversia por sus declaraciones sobre el tiroteo de Alex Pretti en Minneapolis, un enfermero abatido por agentes federales durante una protesta.
Trump afirmó que su administración está "revisando todo" y sugirió la posibilidad de retirar a los agentes federales de la ciudad, aunque mantuvo una postura defensiva sobre el operativo. El mandatario criticó a Pretti por portar un arma durante la manifestación, argumentando que llevaba una pistola "peligrosa e impredecible".
El caso ha generado una ola de protestas y críticas de diversos sectores políticos, incluyendo demócratas y algunos republicanos que exigen una investigación exhaustiva. El gobernador de Minnesota, Tim Walz, advirtió que el país se encuentra en un "punto de inflexión" tras este incidente.
Las autoridades locales han cuestionado la intervención federal, argumentando que los agentes impidieron el acceso de la policía estatal a la escena del crimen. El fiscal general de Minnesota, Keith Ellison, acusó a funcionarios federales de difundir una versión "completamente descabellada" sobre la muerte de Pretti.
Mientras tanto, se preparan audiencias en el Tribunal de Distrito de Minnesota para abordar el despliegue de agentes federales, con demandas que buscan limitar sus operaciones y preservar las pruebas del incidente.



