De acuerdo al testimonio del padre del chico, David McKean, los dos habían sido vistos por última vez en la noche del jueves pasado. Al parecer, se encontraban realizando la cuarentena en la casa de Maeve en Chesapeake. En un momento, mientras jugaban a la pelota en el patio, esta terminó en el agua después de haber sido pateada. «Se subieron a una canoa, con la intención de recuperar la pelota, y de alguna manera fueron empujados por el viento o la marea a la bahía abierta», relató David en su cuenta de Facebook. La mencionada canoa fue hallada esa misma noche sin personas a la vista.
Por su parte, la madre de Maeve, Kathleen Kennedy Townsend, agradeció a los funcionarios que se encargaron del rastrillaje. «Nos han ayudado a tener algo de cierre en esta terrible pérdida, y nuestra familia siempre estará agradecida por su incansable trabajo», expresó sobre el triste final.
Fuente: Hace Instantes







