Patronato atraviesa un momento crítico en la Primera Nacional. El equipo acumula 11 partidos sin ganar, ocupa el penúltimo lugar de la Zona B y se encuentra en zona de descenso al Federal A. Este contexto de crisis deportiva escaló a la violencia el sábado pasado, cuando los futbolistas fueron agredidos durante su regreso a Paraná tras perder 3-0 contra Colón de Santa Fe.
La agresión ocurrió en las inmediaciones del estadio Presbítero Bartolomé Grella durante la noche del sábado. Un grupo de hinchas increpó a los jugadores por su bajo rendimiento y posteriormente los atacó físicamente cuando se retiraban del predio. El arquero y capitán Alan Sosa y el defensor Facundo Díaz fueron los más afectados, sufriendo heridas en la cabeza y hematomas en el rostro que requirieron atención médica en un hospital local. Las imágenes de ambos futbolistas con vendajes y sangre circularon rápidamente en redes sociales.
La Policía de Entre Ríos e Investigaciones tomaron intervención inmediatamente. Las autoridades analizan las cámaras de seguridad ubicadas en la zona del estadio para identificar a los agresores. Hasta el momento, la identidad de los responsables permanece desconocida y el club no se ha pronunciado públicamente sobre lo sucedido.
La situación deportiva de Patronato es preocupante. Con esta derrota ante Colón, el equipo suma 24 puntos en la posición 17 y está apenas cuatro puntos por encima de Güemes de Santiago del Estero, que ocupa el último lugar. Su última victoria fue el 11 de abril, cuando ganó 1-0 a Almagro. Desde entonces, acumula cuatro derrotas y siete empates, sin poder salir de la crisis.
Este es un momento especialmente delicado considerando el histórico reciente de Patronato. El club se consagró campeón de la Copa Argentina 2022 y participó por primera vez en su historia en la Copa Libertadores 2023, donde logró avanzar a la Copa Sudamericana. Sin embargo, descendió de la Primera División en 2022 y ahora lucha por mantenerse en la Primera Nacional.







