En este mundo los homosexuales aún son discriminados y, aunque ya en muchísimos países dos personas del mismo sexo pueden contraer matrimonio, miles de padres y madres rechazan, de manera categórica, la unión de sus hijos si son gays.
Pero así como hay personas que aún no aceptan la homosexualidad, hay gente, como esta mujer, que milita para que vivamos en un mundo mejor y sin discriminación. Sara Cunningham es la madre de un chico gay que aprendió, desde que él salió del closet, lo difícil que es la sociedad para quien ama «distinto».
Desde el 2006, ella comenzó a ofrecerse como una mamá para los casamientos del mismo sexo. «Simplemente estoy haciendo lo que desearía que alguien hubiera hecho cuando estaba tratando de resolver las cosas, ser una mujer de fe y una madre con un hijo gay», sostiene quien también es una ministra y defensora de LGBTQI.
«Pensé, si mi hijo se va al infierno por ser gay, voy a luchar por él como si mi cabello estuviera en llamas. Desde entonces me eduqué y ya no creo en eso, así que ahora lucho por él y la comunidad LGBTQI como si mi pelo estuviera en llamas porque vi el poder de lo que el miedo y la ignorancia pueden hacer», contó.
Pero ahora Cunningham compartió un estado en Facebook como voluntaria para asistir a las bodas de cualquier pareja del mismo sexo que no cuentan con el apoyo de sus padres y la publicación explotó.
En declaraciones al medio BuzzFeed News, dijo que le dieron ganas de ayudar así después de hablar con muchas parejas, «el mensaje vino de escuchar a varias parejas del mismo sexo y cómo sus padres se niegan a asistir a la boda, o incluso no reconocen sus relaciones», sostuvo.
Su publicación, además, inspiró a otras madres en todo Estados Unidos a hacer lo mismo.