Un tenso conflicto se desató en el mundo del espectáculo entre Esteban Mirol y Marixa Balli, luego de las declaraciones de la artista sobre la industria textil y la crisis económica. El periodista arremetió duramente contra Balli, cuestionando sus prácticas comerciales en La Salada y acusándola de mantener talleres clandestinos.
Mirol criticó abiertamente a Balli en el programa LAM, señalando que sus locales en La Salada operaban sin pagar impuestos y trabajaban con talleres irregulares. En un mensaje privado filtrado, el comunicador fue aún más directo, sugiriendo que la ropa de Marixa "huele a Free Shop y a Miami".
La respuesta de Marixa no se hizo esperar. En una entrevista telefónica, sugirió que el enojo de Mirol podría deberse a un rechazo amoroso del pasado, cuando él la había invitado a salir y ella lo rechazó. Además, defendió su trayectoria como comerciante, asegurando que ha sido "recontra investigada" y que trabajaba honestamente.
El cruce refleja la compleja situación de la industria textil argentina, marcada por la crisis económica, los altos costos de producción y las dificultades para competir en el mercado. Tanto Mirol como Balli expusieron públicamente sus perspectivas sobre un tema sensible para muchos comerciantes y consumidores.
Finalmente, Balli enfatizó su trabajo como "laburante" que se levantaba temprano, defendiendo su ética profesional y rechazando las acusaciones de Mirol sobre prácticas comerciales irregulares.







