Miles de devotos fanáticos se congregaron el lunes por la tarde en el Cementerio de Lanús para rendir homenaje al emblemático cantante de Los Redondos. La multitud aguardaba con devoción la llegada del cortejo fúnebre que transportaría los restos del artista a su lugar de descanso final, en una jornada cargada de emotividad y recuerdos compartidos.
La elección del cementerio lanusense no fue casual. Las autoridades y el círculo íntimo del músico optaron por esta necrópolis debido a su estratégica proximidad con el Polideportivo Municipal José María Gatica, donde se había realizado un multitudinario acto de despedida que convocó a más de un millón de personas. Esta ubicación facilitó significativamente los aspectos logísticos del traslado en una jornada de dimensiones históricas.
Las veredas y accesos principales del predio se colmaron de banderas con frases icónicas, remeras negras y familias enteras que honraban la memoria del artista entonando los himnos más emblemáticos de Los Redondos. A pesar del agotamiento acumulado durante la madrugada y las adversas condiciones climáticas, los fanáticos mantuvieron el orden y el respeto, transformando la espera en una última "misa" improvisada a las puertas del cementerio.
Según informó la Agencia Noticias Argentinas, la familia aún aguardaba la autorización de la Justicia para proceder con la cremación del cuerpo. Los trámites judiciales se encontraban en manos del juez Jorge Rodríguez del Juzgado de Garantías N°5 de Morón, pendiente de los testimoniales que darían cierre a la causa.
La familia del artista y su círculo más cercano tendrían una última ceremonia íntima y privada durante la tarde del martes en el Cementerio de Lanús, permitiendo así un adiós personal y reservado al legendario músico que marcó varias generaciones de la cultura argentina.







