El fútbol mundial atraviesa una crisis sin precedentes tras la presentación del FIFA Forward Enterprise (FFE), un nuevo programa de financiación que ha generado rechazo inmediato de confederaciones clave. El presidente Gianni Infantino difundió un video explicando los detalles de esta iniciativa comercial que promete multiplicar los fondos destinados a las federaciones miembro.
En su presentación, Infantino enfatizó que el FFE representaría una oportunidad democrática para las federaciones. Explicó que la nueva filial consolidaría todas las operaciones comerciales y de eventos de la FIFA, manteniendo la regulación y gobernanza bajo control de la organización. Según el presidente, el financiamiento aumentaría significativamente: de los 8 millones de dólares que reciben actualmente las federaciones a 20 millones de dólares a partir del 1 de enero de 2027, lo que representa un incremento del 150%. Infantino también mencionó que antes de su gestión, el monto era apenas de 250 mil dólares anuales.
El mandatario aclaró que la FIFA mantendría la participación mayoritaria en la nueva entidad y que los estatutos de la organización no serían modificados. Según estimaciones de J.P. Morgan citadas por Infantino, el valor total del FIFA Forward Enterprise asciende actualmente a 20 mil millones de dólares. La propuesta contempla la incorporación de socios externos a largo plazo que adquirirían entre el 20% y el 30% de las participaciones, aunque todos los beneficios netos serían reinvertidos en el fútbol.
Sin embargo, la respuesta de la UEFA fue inmediata y contundente. La confederación europea anunció que ninguna selección nacional de la UEFA participaría en competiciones de la FIFA mientras estas propuestas permanezcan vigentes. La UEFA criticó duramente el plan, describiéndolo como una cesión irreversible de las principales competiciones y caracterizándolo como "un gobierno basado en la intimidación". La organización presidida por Aleksander Ceferin argumentó que la entrada de inversores externos convertiría la Copa del Mundo en un producto de inversión, vulnerando su legado deportivo construido a lo largo de generaciones.
La oposición se amplió cuando Concacaf se unió a la postura de la UEFA el mismo 30 de julio, rechazando el plan de vender los derechos comerciales de la Copa del Mundo a privados. Ambas confederaciones advierten que el calendario internacional y los formatos de competiciones serían ordenados según los intereses de los inversores. Infantino ha establecido el 19 de septiembre de 2026 como fecha límite para que las federaciones definan su posición, asegurando que el proyecto avanzará solo si la mayoría de ellas lo aprueba junto con el Consejo de la FIFA.







