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Hígado graso: la dieta mediterránea como tratamiento y el endulzante a evitar
Salud

Hígado graso: la dieta mediterránea como tratamiento y el endulzante a evitar

La dieta mediterránea se presenta como la más efectiva para tratar el hígado graso en 2026, según especialistas en cardiología. Este enfoque nutricional destaca por su contenido en antioxidantes, fibra proveniente de frutas, verduras, legumbres y semillas, cereales integrales, omega 3 y su bajo contenido en azúcares. Es fundamental evitar el alcohol y las bebidas azucaradas, aunque no se trata de eliminar completamente las grasas sino de controlar la cantidad de energía ingerida y su origen.


Para implementar esta dieta en 2026, los especialistas recomiendan: consumir aceite de oliva diariamente (preferiblemente crudo), aumentar la ingesta de pescado a dos veces por semana, incorporar cinco porciones diarias de frutas y verduras, incluir legumbres como lentejas y garbanzos, optar por lácteos descremados y sumar frutos secos como fuente de grasas saludables. Estos cambios gradualmente reducen el consumo de carnes rojas mientras se mejora el aporte nutricional general.


Actualmente en 2026, aproximadamente 1 de cada 3 argentinos padece hígado graso, frecuentemente asintomático y vinculado a sobrepeso, mala alimentación, diabetes y sedentarismo. Existen dos tipos principales: no alcohólico y alcohólico. Según expertos médicos, el hígado graso no presenta síntomas inicialmente pero puede evolucionar a cirrosis, fibrosis o cáncer de hígado si no se controla. Además, constituye un factor de riesgo importante para infarto de miocardio y accidente cerebrovascular. Para detectarlo, se recomiendan dos estudios clave: ecografía y análisis de sangre para identificar enzimas hepáticas elevadas. El tratamiento incluye dieta saludable, actividad física, pérdida de peso y abstinencia de alcohol.


Un factor determinante en la prevalencia actual de hígado graso es el consumo de jarabe de maíz de alta fructosa (JMAF), un endulzante líquido industrializado presente en numerosos productos procesados. Este ingrediente, más económico que el azúcar, se metaboliza exclusivamente en el hígado, causando acumulación de grasa. Los especialistas en 2026 aconsejan evitar productos que contengan este endulzante y revisar etiquetas de alimentos procesados.


Además de cambios dietéticos, existen opciones naturales comprobadas para depurar el hígado: el jugo de remolacha (rico en potasio, vitamina C y betalaína), el té verde (asociado con reducción significativa de enfermedades hepáticas según estudios recientes) y el café (que en consumo moderado de 3 a 4 tazas diarias, incluso descafeinado, demuestra efectos protectores contra cirrosis y ciertos tipos de cáncer hepático).

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