Rodrigo Salazar Gamarra diseña diversas prótesis faciales y las imprime con impresoras 3D a bajo costo, en lo que se presenta como un giro en las tradiciones protésicas en términos de facilidad, dinero y efectividad. Es un cirujano odontológico peruano elegido por el Instituto Tecnológico de Massachusetts (el célebre MIT) como «Innovador humanitario para América Latina 2018», y estará en estos días en Buenos Aires para la Semana de la Impresión 3D, que organiza el Instituto Tecnológico de Buenos Aires (ITBA).
Más allá de este caso particular, el uso del 3D como elemento de innovación para la salud está cambiando la forma en que se entienden procesos y cómo se asignan recursos para la recuperación de la calidad de vida del paciente. «Las tecnologías han evolucionado mucho, evitan que se gaste mucho tiempo y permiten aumentar la precisión en la toma de decisiones casi sin necesidad de intervención humana. La industria y los profesionales deben estar listos para el cambio», señala.
Para fabricar una prótesis en 3D se toman fotos con un celular, se suben a un programa de código abierto y gratuito, se construye un modelo 3D y se imprime.
Aunque en gran parte todavía es materia de aficionados, la tecnología 3D anticipa grandes cambios: es más rápida y precisa, y casi no exige intervención humana
Fuente: La Nación







