Nota mental: no sacarse fotos con un tiburón por más pequeño que sea. Después de que la polémica estallara ante la muerte del delfín que fue sacado del agua de San Bernardo por turistas para tomarse selfies con él -en un caso que repitió lo sucedido el año pasado en Santa Teresita-, una veraneante intentó hacer lo mismo con una cría de tiburón en Brasil. Sin embargo, esta vez las cosas salieron mal para el humano, no para el animal.
Mientras un acompañante filmaba la situación, la turista tomó al pequeño espécimen de la orilla de la playa de Fernando de Noronha para hacerlo posar junto a ella; el instinto llevó al pez a defenderse de inmediato, clavando sus dientes en la mano de la joven. Para poder separarlos, un hombre debió intervenir y tironear durante varios segundos. Después del episodio, la chica debió ser hospitalizada.
Pero además de la pequeña herida, la turista y su pareja debieron pagar 20 mil reales (equivalente aproximadamente a 6.400 dólares) por cometer un delito ambiental agravado por el hecho de que el tiburón pertenece a la especie limón (Negaprion brevirostris), que está en peligro de extinción, y que sucedió dentro de los límites de una reserva federal.
El tiburón limón puede encontrarse en las zonas tropicales y subtropicales de las aguas del Océano Atlántico, tanto en América del Norte como en América del Sur. Comúnmente viven en regiones costeras, de profundidad moderada. Las crías suelen deambular por las orillas sin necesidad de estar acompañadas por sus progenitores hasta que ganan confianza para sumergirse en las profundidades.
Fuente: La Nación







