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Joyas robadas, dos sospechosos acribillados y un mensaje anónimo: por qué Mirtha Legrand tiene miedo
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Joyas robadas, dos sospechosos acribillados y un mensaje anónimo: por qué Mirtha Legrand tiene miedo

El 5 de diciembre de 2010 tres hombres entraron a la casa de Mirtha Legrand en Libertador al 2800 y se llevaron joyas valuadas en un millón y medio de dólares, una caja fuerte con 5000 mil pesos y 20...

El 5 de diciembre de 2010 tres hombres entraron a la casa de Mirtha Legrand en Libertador al 2800 y se llevaron joyas valuadas en un millón y medio de dólares, una caja fuerte con 5000 mil pesos y 20 mil dólares, además de varios objetos personales como polveras y pañuelos con sus iniciales, ML. Los investigadores creen que las alhajas no fueron vendidas en Buenos Aires, porque «es un mercado en el que todos se conocen» y los delincuentes no iban a querer arriesgarse, sino que fueron llevadas al Paraguay.

Mirtha ya está resignada, sabe que no volverá a recuperar sus pertenencias. Ni siquiera cree que la justicia alguna vez capture a los ladrones. Pero hay algo que la atemoriza: el mensaje que envió un informante anónimo que identificó a dos de los presuntos autores del robo que murieron en situaciones poco claras. Los señalados: Marcos Andrés Berón González y Maximiliano Castany, quien fue ejecutado con un tiro en la cabeza, el 18 de junio de 2011, en un Audi que compró dos meses después del robo. Para los investigadores -según publicó el periodista Miguel Braillard en una nota en Gente-, estas muertes tendrían que ver con «un vuelto» por la compra de droga, como un viejo código mafioso.

De ser así, para Mirtha significaría que quienes ingresaron a su casa y revolvieron sus pertenencias, podrían ser integrantes de alguna banda peligrosa. «Tengo miedo porque hay muertes en el medio», confesó la diva. La fiscal de la causa, Dafne Palópoli, investigó que Berón González tenía mujer, tres hijos, y también una novia. Ambas mujeres dijeron que se dedicaba al robo y se hacía llamar «Robin Hood». La esposa, Vanesa Rave,declaró en Tribunales que había visto preocupado a su marido, y que cuando le preguntó qué le pasaba, él le dijo: «¿Viste el robo de Mirtha? Fui yo». Además contó que sabía que la familia de su esposo -con la que ella no tenía relación- compró una mansión en Lanús y varios autos, y que además tendría plata guardada. En una segunda declaración, dijo que tenía miedo porque Orlando, el hijo de Lina Rosa Díaz -ex empleada de Mirtha, absuelta en esta causa-, que también está acusado por el robo, conoce su casa y a sus hijas. También mencionó que Berón González le dijo que tenía «un laburo grande para hacer», que le habían entregado «las llaves de la casa de la vieja Mirtha Legrand» y que había sido «la sirvienta, Rosa».

Hoy la justicia absolvió a Lina Rosa Díaz, a su hijo -Orlando Jiménez- y a su marido, Julio Petrak. Aún no tiene pistas firmas sobre quiénes fueron los autores del robo o si Marcos Andrés Berón González y Maximiliano Castany tuvieron alguna participaron en el hecho. Lo único cierto es que Mirtha no recuperará sus joyas y que sin dudas le rondará en la cabeza que quiénes revolvieron su casa, aquella madrugada del 5 de diciembre de 2010, todavía están libres.

Fuente: Infobae

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