La conflictividad interna del peronismo bonaerense escaló nuevamente tras el acto que encabezó Máximo Kirchner en la puerta de San José 1111, conmemorando cuatro años del intento de asesinato a Cristina Kirchner. Durante el evento, se reprodujo una canción crítica hacia el gobernador Axel Kicillof que funcionó como detonante de tensiones que parecían haber amainado en las últimas semanas, rompiendo la frágil tregua que existía entre ambos sectores del justicialismo bonaerense.
La canción en cuestión, que data de septiembre de 2024 cuando fue entonada en un acto de La Cámpora en el club Atenas, contiene mensajes que reivindican la conducción de Cristina Kirchner y cuestionan la propuesta de "entonar nuevas canciones" del gobernador. Sus estrofas —"Cristina es la conducción, vamos a ver si se entiende" y "Y si querés otra canción, vení te presto la mía"— se dirigen implícitamente a críticas formuladas por Andrés "Cuervo" Larroque y otros dirigentes cercanos a Kicillof que reclamaban una renovación del peronismo. En el entorno del gobernador consideran esta reactivación de la canción como una afrenta directa, aunque aseguran estar acostumbrados a los mensajes internos contra el mandatario bonaerense. Un intendente del Movimiento Derecho al Futuro afirmó: "Es imposible lograr acuerdos con ellos. Por eso no tiene sentido discutir ahora la unidad".
Desde la perspectiva del kicillofismo, La Cámpora y el cristinismo en general "desaparecen en la calma" y requieren del ruido de la interna para subsistir políticamente. Funcionarios cercanos al gobernador sostienen que no existe confianza posible entre las partes y advierten que el único activo negociador del cristinismo es "garantizar la ruptura del peronismo" de cara a 2027. Por su parte, dirigentes de La Cámpora contraatacan acusando al sector de Kicillof de victimizarse constantemente y de darle una "entidad desmedida" a la canción. Argumentan que el gobernador se rehúsa a participar en movidas de unidad peronista, citando como ejemplos su ausencia en el acto de La Rioja por el aniversario del cura Angelelli, su distancia en la negociación sobre la Ley de Extranjerización de tierras y su crítica posterior al voto del bloque de senadores sobre jueces federales.
La tensión se amplificó cuando Gabriel Katopodis, ministro de Obras Públicas bonaerense, cuestionó públicamente "el criterio" utilizado por el bloque de senadores peronista en la votación del juez Pablo Yaradola para la Cámara Federal de Buenos Aires. Facundo Tignanelli, jefe del bloque de diputados provinciales del peronismo, respondió con una contracrítica sobre las tarifas de energía en la provincia de Buenos Aires, que resultan más caras que a nivel nacional. Su intervención funcionó como defensa de la estrategia kirchnerista en la Cámara alta y como crítica directa a la gestión de Kicillof.
Lo que subyace en esta escalada es una desconfianza estructural y de larga data que nunca se modificó en el tiempo. El cristinismo cree que Kicillof intenta desgastarlo al máximo para llegar disminuido a 2027, mientras que el kicillofismo sostiene que La Cámpora busca partir el peronismo bonaerense. Cuando parecía que la conflictividad había bajado su intensidad en las últimas semanas de agosto, el cancionero camporista y los movimientos legislativos-judiciales volvieron a alterar la convivencia. Esta guerrilla interna continuará sumando capítulos hasta las elecciones nacionales, demostrando que en el peronismo bonaerense la tregua nunca es más que un paréntesis temporal.

