La Cámara de Casación no hizo lugar al recurso extraordinario con el que la defensa de un abogado de Lázaro Báez buscaba que se anule la documentación extraída de un pendrive enviada por Suiza y que forma parte de una causa por lavado de activos.
A mediados de abril, el juez federal Sebastián Casanello recibió un pendrive con 517 documentos que Suiza le envió y que por primera vez vinculan al empresario Lázaro Báez con cuentas bancarias abiertas en ese país por compañías offshore desde las cuales se habrían canalizado millones de dólares para ser lavados. La información fue remitida a partir de informes solicitados a los bancos J. Safra, con sede en Ginebra, y PKB Privatbank AG, en Lugano. En esas cuentas se movieron cerca de 20 millones de dólares.
La defensa del abogado Jorge Chueco intentó anular esa prueba. Pero en todas las instancias fue sucesivamente rechazado, hasta que ahora la Sala IV de la Cámara de Casación, integrada por los jueces Gustavo Hornos, Mariano Hernán Borinsky y Liliana Catucci, no hizo lugar al recurso extraordinario con el que el acusado pretendía que la Corte Suprema revea el pedido de nulidad.
En la causa, Chueco, al igual de Báez y el contador Daniel Pérez Gadín, está detenido en el penal de Ezeiza. Los tres fueron, además de otros acusados, procesados por el delito de lavado de activos, por la realización de maniobras a través de la financiera SGI, con el fin de sacar del país sumas millonarias en dólares con facturación apócrifa, simulando gastos en los contratos de obra pública con el Estado nacional.







