Las imágenes controvertidas, que fueron publicadas por una mujer de Kentucky identificada como Tess Thompson Talley hace un año, la muestran de pie junto a una jirafa muerta y la leyenda: «¡Las oraciones por mi búsqueda soñada, única en la vida, se hicieron realidad hoy! Descubrí esta jirafa negra que venía buscando hace bastante tiempo. Sabía que era la elegida. Tenía más de 18 años, 4000 libras y fui bendecida para poder obtener 2000 libras de carne de ella.»
Tras el revuelo, Talley decidió enviar un comunicado a la prensa en el que defendió la caza y dijo que al matar a la jirafa colaboró con la conservación de otros animales de la misma especie ya que, según dijo, la jirafa que cazó «era muy grande como para tener cría» y había matado a tres toros más pequeños que tenían la posibilidad de reproducirse.
«La jirafa que cacé era la subespecie de jirafa sudafricana. El número de esta subespecie está creciendo gracias, en parte, a los cazadores y sus esfuerzos de conservación. La raza no es especial, la piel de las jirafas se oscurece con el paso del tiempo y esta era muy grande», dijo al programa estadounidense Today Show en un comunicado.
Fuente: La Nación







