La NASA difundió en 2026 un revolucionario mapa tridimensional del campo gravitatorio terrestre basado en observaciones satelitales acumuladas durante 15 años. Esta representación visual del "geoide" sorprende por su forma irregular y asimétrica, muy diferente a la esfera perfecta que imaginamos habitualmente cuando pensamos en nuestro planeta.
El geoide es una superficie equipotencial que describe cómo sería el nivel medio del mar si permaneciera completamente inmóvil, sin influencia de mareas, vientos ni corrientes. A diferencia de una fotografía del planeta, este mapa amplifica la escala vertical entre 7000 y 10.000 veces para hacer visibles las pequeñas variaciones en la fuerza gravitatoria causadas por la distribución desigual de masa en las profundidades terrestres. Según Michael Watkins, científico del Laboratorio de Propulsión a Chorro de la NASA, "debido a que la distribución de materiales en las profundidades de la Tierra varía, su campo de gravedad tiene colinas y valles".
El mapa utiliza un código de colores revelador: tonos rojos indican zonas de mayor concentración de masa, como la cordillera de los Andes o el Himalaya, donde la atracción gravitatoria es superior. En contraste, los sectores de menor densidad, como el océano Índico o la cuenca del río Congo, aparecen en azul. Las variaciones de altura del geoide son dramáticas: alcanzan un máximo de 85 metros en Islandia y descienden hasta 106 metros bajo el nivel medio en el sur de la India.
Para crear esta imagen, los equipos técnicos procesaron más de 1000 millones de observaciones recolectadas mediante 19 satélites. El modelo GOCO06s combinó datos de la misión GOCE de la Agencia Espacial Europea y el programa GRACE, desarrollado conjuntamente por la NASA y el Centro Aeroespacial Alemán. La misión GRACE utilizó dos vehículos espaciales idénticos que volaron alineados a 220 kilómetros de distancia para medir fluctuaciones micrométricas y registrar el desplazamiento del agua en océanos, lluvias y glaciares.
Este avance científico tiene aplicaciones prácticas significativas. El campo gravitatorio terrestre cambia constantemente de un mes a otro, principalmente por la masa de agua que se mueve sobre la superficie. La herramienta ayuda a analizar el ciclo hidrológico, determinar la disponibilidad de agua subterránea para riego agrícola y monitorear el ascenso marino a largo plazo. Como señala Watkins, "es muy difícil medir cuánta agua hay a gran profundidad en el suelo y cuánto cambia de un año a otro", por lo que estos mapas gravitatorios resultan invaluables para la gestión de recursos hídricos globales.







