Durante su largo mandato, que está por cumplir 65 años, la reina Isabel II siempre llevó una vida coherente con la situación económica del Reino Unido. Sabe, como nadie, que hasta el mínimo detalle puede generar una catarata de críticas. Una sentencia de la opinión pública. Por eso, en tiempos de crisis, como sucede ahora, la monarca trata de ahorrar dinero con una técnica poco común en las realezas europeas: repite atuendos en actos oficiales antes de abandonarlo o de modificarlos.
El abrigo verde claro que eligió vestir en su retorno a Londres, en tren, de su período vacacional en la campiña real de Sandringham, en Norfolk, es el mismo que lució la soberana en al menos dos ocasiones: el 28 de junio de 2016, en el curso de su visita a Irlanda, y en noviembre pasado, durante la cita con el presidente colombiano, Juan Manuel Santos, en la capital británica.
Difícil no darse cuenta por el color llamativo y por los tres botones recubiertos del mismo paño para cerrar el abrigo. En la estación King’s Lynn, donde fue fotografiada, llevaba un pañuelo colorado de seda, mientras en las precedentes ocasiones el abrigo estaba acompañado por un sombrero de color.
No es la primera vez que la reina Isabel elige para acontecimientos oficiales vestimenta ya usada. También ocurrió en mayo de 2016, en la visita a la escuela Berkhamsted, en donde se presentó con un vestido y un gabán rosa shockeante ya utilizado en Epson para las carreras de caballos.
Otra pieza que la reina ama mucho y que lució varias veces es un capote fucsia con cuello bordado en negro, diseñado por su estilista de confianza Angela Kelly. Lo utilizó en repetidas oportunidades, incluso para concurrir a la misa del día de Navidad o en Windsor. «La reina Isabel es conciente de la crisis económica. Busca siempre reducir los costos», explicó recientemente al periódico Daily Mail un vocero del palacio de Buckingham.
Fuente: La Nación







