RIAD.- La prohibición de que las mujeres conduzcan en Arabia Saudita , vigente durante décadas, llegó a su fin ayer y las conductoras, emocionadas y orgullosas, empezaron a circular por Riad con un sentimiento de libertad, aunque las discriminaciones persistan.
Tan pronto como se hubo levantado la prohibición, las mujeres empezaron a recorrer al volante las iluminadas avenidas de la capital, Riad, y de otras ciudades del reino. Algunas pusieron la música de sus autos a todo volumen.
Justo después de medianoche, Samar Almogren giró por primera vez la llave del contacto de su auto, un momento inolvidable para esta mujer, que ya había conducido en el extranjero, pero nunca en su país.
«Tengo escalofríos por todo el cuerpo. Es emocionante tomar el volante después de haber pasado años en el asiento trasero. Ahora es mi responsabilidad y estoy más lista que nunca para asumirla», afirmó Samar, totalmente vestida de blanco, que para ella es «el color de la paz».
La decisión de que las mujeres manejen fue impulsada por el príncipe heredero Mohamed ben Salman y forma parte de un plan de modernización del rico país. El cambio permitirá que muchas mujeres dejen de depender de choferes privados o familiares hombres y supondrá un ahorro para las familias.
Pero muchas mujeres temen seguir siendo blanco de los conservadores en este país donde los hombres mantienen el estatuto de «tutores». De hecho, las sauditas deben salir con velo y siguen sometidas a restricciones importantes: no pueden viajar ni estudiar ni trabajar sin permiso de sus maridos o los hombres de su familia.
Pero el entusiasmo que suscitó el anuncio de sus reformas quedó empañado por una ola de represión contra activistas que, entre otras causas, se opusieron durante mucho tiempo a la prohibición de manejar. Según las autoridades, nueve de las más de una decena de personas detenidas siguen encarceladas. Están acusadas de haber atentado contra la seguridad del reino y de haber ayudado a los «enemigos» del Estado.
Fuente: La Nación







