Dos días antes del viaje papal a El Cairo, el Arzobispo Jean-Paul Gobel y el Imán Ahmed Al-Tayeb, mantuvieron una última reunión previa a la llegada de Francisco; el Gran Imán advirtió a Gobel que «hablar del Islam de manera negativa era una línea roja que no debía ser cruzada por el Vaticano». «Las condenas sobre la violencia contra los cristianos coptos, deben ser articuladas sólo por el Presidente egipcio y por él mismo como autoridad religiosa, «no estaría permitido hacer declaraciones contra el Islam»; publicó el diario egipcio Al-Watan (الوطن).
A pesar de la humilde y tolerante actitud del Papa, no hay satisfacción plena luego del viaje para el Gran Imán. El diario egipcio indica que lo que Al-Tayeb sostiene es que la conducta del Papa puede ser interpretada como sumisión por los musulmanes. Además del claro mensaje no correspondido en el que Francisco ofreció orar en la mezquita de Al-Azhar, pero Al-Tayeb no aceptó hacerlo en misa en una iglesia copta de la capital egipcia como propuso el Vaticano.
Durante su estancia, Francisco se reunió con el Gran Imam de la mezquita Al-Azhar en el complejo teológico de la Universidad Al-Azhar (la más antigua del Islam) considerada el centro más influyente del Islam sunita mundial. El Gran Imán parece ahora más dispuesto a normalizar las relaciones con el Vaticano, especialmente desde su visita de 2016. No hay duda Al-Tayeb ve a Francisco I con mayor agrado que a Benedicto XVI.
La flexibilidad del Imán con Francisco es también un esfuerzo de Al-Tayeb para estar en línea con el llamado del presidente Al-Sisi a la reforma dentro del Islam. Sin embargo, Al-Azhar comunicó que ha decidido mantener su autoridad sobre asuntos teológicos y no ha iniciado ninguna reforma doctrinal sustantiva en respuesta a la declaración y el pedido del presidente Al-Sisi. Un comunicado reciente de la Universidad manifiesta que: «Al-Azhar ha rechazado los intentos de algunos reformistas musulmanes que han sugerido una política más liberal respecto de los derechos de las mujeres, incluida la capacidad de divorciarse».
Francisco no se apartó de su agenda de moderación y flexibilidad en su visita, el Papa no cruzó la «línea roja» establecida por el Gran Imán. El Vaticano tuvo muy presente las advertencias de Al-Tayeb: «Hablar del Islam de una manera negativa era una línea roja» que no debía ser cruzada». Y las cosas sucedieron como era de esperar. Dada la reiterada reticencia del Papa Francisco a condenar los conceptos islámicos radicales, era poco probable que durante su visita a Egipto se apartara de su conocida postura pública cautelosa.
Fuente: Infobae







