El encuentro ayer entre Marcos Peña y la cúpula de la Unión Industrial Argentina (UIA) en Casa Rosada se mantuvo en el más estricto de los secretos, a pesar de que la idea del Gobierno fue sólo la de escuchar a los poderosos industriales y la de enviar un mensaj
e de calma en un contexto difícil. Entre los empresarios entienden que, con el torniquete impulsado por el Banco Central de Luis Caputo y un diálogo permanente, el Gobierno comenzó ahora una misión incluso más difícil que parar la corrida: recuperar la confianza.
Pero para los industriales, el contexto económico se oscurecerá en los próximos meses. El segundo semestre será tan negativo que la cuenta del año, afirma un economista que sigue día a día el sector, con suerte terminará el año sin crecimiento y sin caídas, en un 0%. «Hay una gran preocupación», cuenta un hombre de negocios, que ve cómo la performance heterogénea de la industria pasará totalmente a rojo en los último seis meses del año. «Después de la crisis cambiaria, esto va a ser tierra arrasada», contó otro.
En ese marco, los empresarios piden medidas de corto plazo: créditos blandos (algo que el nuevo ministro de Producción, Dante Sica, ya puso sobre la mesa para evitar una ruptura de la cadena de pagos) y un mayor foco en la administración de comercio, a pesar de que el nuevo tipo de cambio ya funciona como una barrera natural a las importaciones.
Además, los industriales piden que Mauricio Macri doblegue su aversión a proponer acuerdo económico y social amplio que genere mejoras generales más profundas y a largo plazo, algo que esperaban para este año, principalmente en materia laboral. «Hay que tejer un diálogo con los sindicatos y la Iglesia para trabajar con grandes temas, más allá del salario», dijo un importante industrial, que citó el ausentismo y bajar el gasto del Estado. Por ahora, el Gobierno -a contramano- impulsa mesas sectoriales de competitividad.
La emergencia financiera, creen entre los industriales, frenaron los cambios en materia laboral. Sin embargo, confían en que el Gobierno pasará la tormenta financiera. Para ellos, Luis Caputo tiene «calle», algo que le faltaba a Federico Sturzenegger. Caputo pasó por la UIA hacer cerca de un mes, cuando era ministro de Finanzas. No obstante, no son desprevenidos: hoy por hoy, hablan con todos los gobernadores, también los peronistas.
La duda, sin embargo, es si los cambios en el gabinete proyectan modificaciones en el modelo. Las discusiones internas se multiplican. ¿Es Dante Sica lo mismo que Francisco Cabrera? Todavía hay varias respuestas entre los hombres de negocios, muchos de los que sentían que Cabrera tenía el crédito estaba acabado y que conocieron a Sica de cerca como consultor privado. Algunos hilan más a fondo: creen que el debate ya no pasa por las figuras en Producción sino por lo que pase en la cabeza del Presidente y su círculo más íntimo, donde están Mario Quintana, Gustavo Lopetegui, y el propio Peña.
Fuente: La Nación







