Javier Milei eligió otra vez el pragmatismo en política exterior. Como lo hizo en el último G20 en Brasil, cuando decidió no obstaculizar el documento final impulsado por Luiz Lula da Silva, ahora trata de hacer equilibrio en un tema tan sensible como la guerra en Ucrania.
A simple vista, el Presidente trató de mantenerse al margen. Ni con Donald Trump ni contra Trump. Ni con Vladimir Putin ni contra Putin. Ni con Volodimir Zelenski ni en contra. El Gobierno ordenó a la misión argentina en la ONU abstenerse en una votación que exigió el retiro inmediato de las fuerzas rusas de Ucrania y abogó por la integridad territorial de ese país. Pero la abstención diplomática no es en blanco o negro. Tiene sus matices.
En principio, se trata de un cambio notable en la firme postura argentina a favor de Zelenski, a quien Milei recibió durante su toma de posesión en Buenos Aires.
La Argentina no votó en contra de la resolución, como sí hizo la propia delegación estadounidense, a contramano de todos sus socios de la OTAN. La misión argentina eligió una posición intermedia, la abstención, aunque con ello se alineó con países ideológicamente opuestos como Cuba o Irán. El equilibro diplomático también tiene sus costos.
“Esta abstención es un no respaldo a Trump, pero no es un rechazo a Zelenski. En términos multilaterales es un voto sutil. La abstención no significa neutralidad. En la votación ganó el sí y perdió el no, pero lo hizo por la abstención”, dijo TN el exembajador en Estados Unidos Diego Guelar.
Fuente: Tn







