La causa en la que se investiga la desaparición y crimen de Diego Fernández (16) -cuyos restos estuvieron enterrados 41 años en el jardín de un compañero de colegio, en Coghlan– parece haber dado un paso atrás: el juez que debía decidir si citaba a declaración indagatoria al único sospechoso del caso devolvió a la causa a la fiscalía para que detalle mejor la acusación.
Una primera mirada del escrito -de tres páginas- podría indicar un retroceso, pero nada en tan sencillo en Tribunales. Para empezar, el juez Alejandro Litvack habló de una exhaustiva investigación por parte del fiscal, que tiene delegada la causas. No habló del fondo de la cuestión.
Además, aunque Litvack le pidió el fiscal Martín López Perrando que complete con fechas exactas la imputación de «encubrimiento agravado» contra Cristian Graf (58), aclaró que lo hizo para evitar cualquier tipo de futura nulidad impulsada por la defensa.
Litvack señala que en el dictamen de la fiscalía se indican dos momentos distintos, uno antes y otro después del hallazgo de los huesos, el 20 de mayo pasado. Y que eso debe ser acompañado por una mejor descripción de los hechos para que el imputado pueda defenderse correctamente.
Ese es el nudo del fallo, pero no lo único de lo que habla.
De hecho, el juez comienza ocupándose de las desprolijidades de la defensa. Por un lado, indica que tuvo que mandar a chequear si el defensor Martín Díaz estaba habilitado porque su credencial estaba vencida, al igual que un certificado del Colegio Público de Abogados fechado en 2022. Por otro, intima a la otra defensora, Erika Nyczypor, a aceptar el cargo «bajo apercibimiento de tener el nombramiento por no efectuado».
Fuente: Clarín







