Después de casi cinco años de ausencia, Pablo Moyano reapareció este viernes 19 en las negociaciones salariales de la Federación Nacional de Trabajadores Camioneros, marcando un quiebre en el conflicto que lo enfrentaba con su padre Hugo Moyano desde diciembre de 2021. La presencia del hijo mayor en la audiencia realizada en la Secretaría de Trabajo simboliza una reconciliación definitiva que cierra casi cinco años de tensión, enfrentamientos y episodios de violencia entre sus respectivos seguidores.
El conflicto familiar estalló en 2021 por desacuerdos sobre la gestión de la obra social del sindicato y el rol de Liliana Zulet, esposa de Hugo y dueña de la empresa que administra la entidad médica. Esto llevó a Hugo a apartar a Pablo de la Secretaría Adjunta de la Federación, relegándolo a la misma posición en el sindicato de Capital y Provincia. Según fuentes empresariales, durante la paritaria de este viernes, Pablo intervino de manera destacada y agresiva con los interlocutores, aunque finalmente aceptó un acuerdo salarial del 9,9% para los próximos seis meses, alineado con la pauta del Gobierno.
La reaparición de Pablo no fue repentina. A fines de enero, el hijo de Hugo realizó una intensa campaña de reactivación política con 14 reuniones con dirigentes, entrevistas radiales y la declaración de un paro. Desde entonces, ha recuperado gradualmente sus espacios perdidos en la estructura sindical, posicionándose como el heredero natural del liderazgo cuando Hugo Moyano deje su puesto. La reconciliación disipa la posibilidad de que surja un candidato alternativo para suceder al histórico líder sindical, cuyo poder ha mostrado signos de declinación comparado con su época de esplendor durante el gobierno de Néstor Kirchner.
Hugo justificó públicamente en septiembre de 2025 su decisión de no elegir a Pablo como sucesor, criticando su estilo confrontacional y afirmando que su hijo "no entendía que había cambiado esta sociedad". Sin embargo, allegados al líder revelan que "a Hugo no le quedó espacio para maniobrar sin Pablo". Un punto de quiebre fue la paliza que José "Teta" Garnica, secretario de recolección de residuos y hombre de confianza de Hugo, propinó al ex delegado Gustavo Ferreyra en 2025, escándalo que obligó a Garnica a renunciar y debilitó la posición del padre.
Hoy, Hugo y Pablo no solo se muestran juntos públicamente, sino que comparten una posición política común. A diferencia de épocas anteriores cuando Hugo apoyaba a Alberto Fernández y Pablo a Cristina Kirchner, ambos respaldan ahora a Axel Kicillof como candidato presidencial del peronismo para 2027. La presencia de Jerónimo, el hijo menor de Hugo, en la audiencia de este viernes refuerza la imagen de una familia sindical reunificada, aunque empresarios del transporte advierten que esta versión de "Pablito" parece menos virulenta que la anterior a su alejamiento.

