Después de las duras homilías de la Iglesia Católica en contra del proyecto de despenalización del aborto, que está actualmente en debate el Senado, el Gobierno reiteró que no vetará la ley si es aprobada por la Cámara alta.
La respuesta de Peña surgió tras el tedeum del arzobispo de La Plata, Víctor Fernández, que desafió a Macri a vetar la norma en caso de que se convierta en ley. «Que la vete si es que tiene una profunda convicción sobre el tema», dijo «Tucho» Fernández durante la ceremonia por el 9 de julio.
Sindicado por altos miembros de la Iglesia como el «impulsor» del debate sobre el aborto-en tándem con el consultor ecuatoriano Jaime Durán Barba, Peña evitó sumar más leña al fuego de la discusión por el aborto.
Luego de las fricciones entre la UCR y Elisa Carrió, que afirmó que «manejaba» al centenario partido «desde afuera», Peña dijo que el Presidente afirmó que durante la reunión que estaba «orgulloso por Cambiemos y como en sólo tres años se ha construido con diversidad de orígenes para ofrecer una alternativa republicana y desarrollo».
Durante la reunión, más breve de lo habitual, el ministro del Interior Rogelio Frigerio dio detalles de las negociaciones con las provincias, «que comienzan por las afines y seguirán con todas». Peña afirmó al respecto que «sólo algunas de las provincias plantearon (negociar en conjunto) y otras no», y que «lo importante es apostar a ese diálogo que no sólo tiene que ver con los gobernadores sino también con el Congreso. Un primer lineamiento en el que todos coinciden es la meta de 1,3 de déficit fiscal que hemos acordado con el FMI, eso es muy positivo». Y confirmó: «El debate se dará puntual en algunos casos, en otros más general, pero tiene que ver con la posibilidad de llegar a acuerdos que despejen la incertidumbre y fortalecer el federalismo».
También se tomó con tranquilidad una pregunta sobre las críticas que recibe. «Este cargo no es para susceptibles», dijo con una sonrisa.
Fuente: La Nación







