«La reducción de la velocidad salva vida, está demostrado en todo el mundo que superar la velocidad adecuada es la principal causa de muertes en accidentes viales», dijo a Télam la directora de Investigación y Educación Vial de Luchemos por la Vida, María Cristina Isoba, durante una intervención con carteles en el cruce de las avenidas Corrientes y Cerrito, en el centro porteño, para concientizar a los conductores.
La especialista informó que en Argentina el exceso de velocidad explica más del 30% de las muertes en accidentes de tránsito, en los cuales el año pasado fallecieron 7.268 personas en todo el país. «Lamentablemente estamos en una meseta en los últimos 20 años, necesitamos un llamado de atención para reducir los accidentes», aseguró Isoba al comentar que desde Naciones Unidas se pidió a los países en 2011 reducir hasta un 50% las muertes hacia 2020, pero en el país se mantienen la cantidad de decesos.
Según la OMS, el exceso de velocidad es la causa de cerca de un tercio de los accidentes mortales en los países de ingresos altos y de hasta la mitad en los países de ingresos medios y bajos. Isoba contó que el peligro de muerte se duplica por cada 15 km/h que se acelera por encima de los 80km/h y atribuyó a la «falta de controles» la permanencia de los accidentes de tránsito fatales en Argentina. «Los controles son pocos, esporádicos y aislados, no se sanciona de verdad, el 80% de las multas no se efectiviza», acusó.
Luchemos por la Vida sostiene que en los países que garantizaron un sistema de velocidades más seguro, se realizaron los mayores progresos para salvar vidas.
El proyecto prevé colocar controles electrónicos de velocidad en todas las avenidas de alta circulación vehicular y peatonal, y emplazar reductores físicos de velocidad a calles con mucha circulación de peatones. En esta iniciativa se plantea que si un conductor sobrepasa por 50 km/h la máxima en calles, rutas o autopistas «sea sancionado como un delincuente, no que sea sólo una falta sino que pueda ir preso», explicó Isoba.
Otro de los agravantes para penalizar a los infractores sería que superen el límite de alcohol en sangre permitido para manejar y la c irculación sin habilitación por no tener registro de conducir, por tenerlo vencido o por haberse quedado sin puntos en el scoring. «No podemos esperar más muertes», reclamó Isoba, quien puso como ejemplo a España, donde tras aplicarse una ley de delitos contra la seguridad vial, hubo unas 450.000 condenas entre 2012 y 2015 y se redujo 15% las muertes por siniestros. La especialista aseguró que de aplicarse una legislación más severa no habría casos como la picada que realizó el piloto Alejandro Radetic y otro hombre en la 9 de Julio y en la autopista Illia a unos 240 kilómetros por hora.
Fuente: Télam







